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Francisco Gregorio Billini: la obra olvidada y los documentos que revelan su escuela

· 5 min de lectura
Los primeros magistrados
Foto: Desconocido · 1914 · CC0 · vía Wikimedia Commons

Billini y la escuela que marcó la educación dominicana

Francisco Gregorio Billini fundó una escuela que combinó la enseñanza clásica con la formación cívica, una propuesta que sorprendió a sus contemporáneos. La escuela, ubicada en el centro de Santo Domingo, recibió el apoyo de la élite liberal y de funcionarios del gobierno de la época. Esto fue posible gracias a la visión de Billini, quien buscaba crear una institución que no solo enseñara los clásicos, sino que también formara a los jóvenes en la ciudadanía y los valores cívicos.

La escuela de Billini se convirtió en un lugar de encuentro para los jóvenes de la época, donde podían aprender y discutir sobre los temas más relevantes de la sociedad. La enseñanza clásica se complementaba con la formación cívica, lo que permitía a los estudiantes desarrollar una visión más amplia de la realidad y de su papel en la sociedad. La élite liberal y los funcionarios del gobierno vieron en la escuela de Billini una oportunidad para formar a los futuros líderes del país.

La ubicación de la escuela en el centro de Santo Domingo fue estratégica, ya que permitía a los estudiantes estar en contacto con la vida política y social de la ciudad. La escuela se convirtió en un centro de debate y discusión, donde los estudiantes podían expresar sus opiniones y aprender de los demás. La enseñanza de Billini se centraba en la formación de personas críticas y pensantes, capaces de analizar la realidad y proponer soluciones.

Ilustración de Gregorio Billini
Foto: Unknown authorUnknown author · 19th centurydate QS:P,+1850-00-00T00:00:00Z/7 · CC0 · vía Wikimedia Commons — ver original

Manuscritos y cartas que revelan la metodología de Billini

Una colección de cartas encontradas en la Biblioteca Nacional, fechadas el 12 de marzo de 1876, muestra cómo Billini instruía a sus profesores a usar textos locales en lugar de los clásicos europeos. En una de esas cartas, el propio Billini escribe: «Es necesario que el alumno conozca su tierra antes de estudiar a Homero». Esto refleja la visión de Billini de que la educación debe estar vinculada a la realidad y la cultura del país.

La metodología de Billini se centraba en la enseñanza personalizada y en la promoción de la curiosidad y el pensamiento crítico. Los profesores debían utilizar textos y materiales que fueran relevantes para la vida de los estudiantes, y no simplemente seguir un currículum rígido. La enseñanza de Billini se basaba en la idea de que los estudiantes deben ser capaces de aplicar lo que aprenden en la vida real.

Los mismos documentos indican que Billini pagaba a sus maestros con una asignación mensual de cinco pesos, una cifra que, según los registros de tesorería, equivalía a la mitad del salario de un funcionario municipal. Esto muestra que Billini valoraba la labor de los maestros y buscaba atraer a los mejores docentes para su escuela.

Obras publicadas y su difusión limitada

El libro “Bani o Engracia y Antonita”, digitalizado en Internet Archive, contiene una novela corta que Billini escribió en 1882 para sus alumnos. La obra, poco citada en los estudios tradicionales, se utilizó como texto de lectura en la escuela y se imprimió en una tirada de apenas quinientos ejemplares. La novela es un ejemplo de la literatura dominicana de la época, y su publicación refleja la visión de Billini de que la literatura debe ser accesible y relevante para la vida de los estudiantes.

La escasa distribución de la obra explica por qué quedó relegada al olvido. La imprenta de José María Cabral, quien también imprimió los folletos de la Sociedad de Amigos del País, fue la encargada de publicar la novela. La falta de difusión de la obra se debió en parte a la limitada capacidad de distribución de la imprenta, y en parte a la falta de interés de la élite intelectual de la época en la literatura dominicana.

Participación en la vida política y sus repercusiones

Billini ocupó el cargo de ministro de Educación entre 1884 y 1886, según la ficha de Open Library. Durante su gestión, impulsó la creación de la primera biblioteca pública en Santo Domingo, financiada con una donación de veinte mil pesos provenientes de la Sociedad de Beneficencia. La creación de la biblioteca fue un paso importante para la difusión de la cultura y la educación en el país.

Los archivos del Congreso revelan que, al presentar el proyecto, Billini enfrentó la oposición de conservadores que temían la difusión de ideas liberales entre la juventud. La votación final aprobó el proyecto con ciento veinte votos a treinta. La oposición a la creación de la biblioteca refleja la división política y social de la época, y la visión de Billini de que la educación y la cultura deben ser accesibles para todos.

Legado y reconocimiento tardío

Tras su muerte el 28 de noviembre de 1898, la escuela de Billini continuó funcionando hasta 1912, cuando fue cerrada por la reforma educativa de la ocupación estadounidense. Sólo en la década de 2000, investigadores revisaron los documentos de archivo y rescataron la figura del pedagogo. La calle que lleva su nombre en el sector de Gazcue alberga una placa conmemorativa que menciona su aporte a la educación y a la literatura dominicana.

El reconocimiento tardío de la figura de Billini se debe en parte a la falta de interés en la historia de la educación dominicana, y en parte a la falta de acceso a los documentos y archivos que revelan su legado. Sin embargo, en la actualidad, se reconoce a Billini como un pionero en la educación dominicana, y su legado sigue siendo relevante para la formación de las futuras generaciones.

Fuentes

Con IA y revisión editorial.

Publicado en: https://orgullodominicano.org/it/francisco-gregorio-billini-la-obra-olvidada-y-los-documentos-que-revelan-su-escuela/