Israel: Origen, religión e historia

Israel: Origen, religión e historia

Sin lugar a dudas, Israel es una tierra de antiguas raíces y cultura que ha sabido proyectarse hacia la modernidad. Para gran parte del mundo, una de las cosas más fascinantes de su pasado y su actualidad, es el hecho de ser una nación de gran fuerza y significado tanto histórico como cultural.

Tales factores propios de Israel, no se han limitado a sus fronteras, sino que han tenido un peso de influencia muy fuerte aun en culturas lejanas.

Así mismo, podremos encontrar a Israel como un territorio de mucha relevancia geopolítica en el mundo contemporáneo. Aunque su pueblo, conjuntamente con su cultura, creencias y tradiciones datan de hace miles de años, este país pudo ser fundado apenas en 1948, después de la Segunda Guerra Mundial.

Asimismo, actualmente (pleno 2024) dicho país se encuentra en conflictos de guerra contra la república islámica del golfo Pérsico, Irán.

Un poco sobre la historia de Israel

Israel se estableció como el hogar nacional para el pueblo judío, esto surgió en respuesta a la necesidad presente ante siglos de verdadera diáspora y persecución. Debemos saber que su creación formal fue parte de una resolución de la Organización de las Naciones Unidas y aunque esto en definitiva vendría siendo una buena noticia para millones de judíos, lo cierto es que también marcó el inicio de una serie de conflictos y guerras que han definido gran parte de su historia moderna hasta la actualidad.

Ubicación Geográfica

Geográficamente se encuentra en el extremo oriental del mar Mediterráneo, limitando con Líbano, Siria, Jordania y Egipto. Es inevitable no mencionar a Jerusalén, su ciudad más sagrada, la cual es un punto de encuentro sorprendente para las tres grandes religiones monoteístas: El Judaísmo, El Cristianismo y El Islam.

Israel
Créditos de la imagen: heraldo.es

Sus Orígenes

Los israelitas, como un grupo étnico y cultural, tienen sus orígenes en la antigüedad, de hecho, los restos arqueológicos más antiguos de la civilización israelita se fechan entre los siglos XII a. C. y X a. C., y el nombre “Israel” se menciona por primera vez en el año 1209 a. C. Según historiadores, durante el siglo X a. C., el Reino de Israel se convirtió en una potencia regional hasta su conquista por el Imperio asirio en el 722 a. C.1.

Los antiguos israelitas probablemente comenzaron como tribus pastorales seminómadas que migraron hacia el oeste a través de Mesopotamia y Sumer. Se establecieron en Canaán, que hoy comprende Israel, Palestina y Líbano, y una gran parte de ellos emigró a Egipto en algún momento de los siglos XVI o XVII a. C. Según libros, se cree que, liderados por Moisés, los israelitas salieron de Egipto y regresaron a Canaán en el siglo XIV a. C., donde gradualmente adoptaron estilos de vida agrícolas y sedentarios.

La sociedad israelita de la Edad del Hierro Temprana, desde el 1200 al 1020 a. C., se unió en 12 tribus separadas. Estas tribus practicaban el autogobierno y cada una designaba su propio consejo ejecutivo. Para con el tiempo, unirse las tribus bajo un rey, Saúl, alrededor del 1020 a. C., esta unificación de tribus se llevó a cabo en respuesta a amenazas militares externas.

Estos eventos y períodos son fundamentales para entender la historia y la formación del pueblo israelita, su identidad cultural y religiosa que perdura hasta hoy.

Evolución de Israel

Como la única nación judía de la historia moderna, a pesar de sus diversos conflictos territoriales y culturales. Este país ha sido un centro de innovación y desarrollo, alcanzando satisfactoriamente un alto nivel de vida y avanzando en campos como la tecnología y la medicina. A pesar de los desafíos y controversias, especialmente con respecto a las tensiones con el pueblo palestino, Israel ha firmado acuerdos de paz con Egipto y Jordania y actualmente continúa buscando una solución eficaz a los conflictos regionales.

Estatus Territorial de Israel

En el contexto mundial, Israel juega un papel crucial en las relaciones internacionales, especialmente en Oriente Medio, debido a su ubicación estratégica y su influencia política y económica. La nación continúa navegando por un paisaje complejo de alianzas y conflictos, manteniendo su identidad y tradiciones mientras se adapta a los cambios del siglo XXI.

La capital de Israel: ¿Jerusalén o Tel Aviv?

Su capital es Jerusalén. Esta ciudad es considerada la capital oficial por el estado, gobierno y población es reconocida como tal en su legislación nacional. Sin embargo, debido a la situación política y las disputas territoriales, especialmente en relación con Jerusalén en su zona este, la comunidad internacional y muchos medios de comunicación se refieren a Tel Aviv como la capital administrativa, ya que es allí donde se encuentran la mayoría de las embajadas extranjeras. En realidad, el estatus de Jerusalén como capital es un tema complejo y controvertido en el ámbito internacional.

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¿Qué significa “Israel” y de donde proviene?

El nombre Israel tiene un origen hebreo y se traduce comúnmente como “el que lucha con Dios”. Este nombre es de gran importancia en la identidad y la narrativa nacional de Israel, ya que el mismo representa la lucha y la perseverancia del pueblo judío a lo largo de su historia.

La cultura también es un producto de las influencias de la diáspora judía y las tradiciones locales. Pero actualmente la vida cultural moderna en Israel es vibrante y diversa, reflejando una mezcla de tradiciones históricas y contemporáneas. En la música, por ejemplo, se pueden encontrar influencias de la música yemenita, melodías jasídicas, música árabe, griega, incluso jazz y pop rock.

La danza también es una parte integral de la cultura israelí, con la danza folclórica tradicional Hora y la danza moderna floreciendo en el país.

Creencias Religiosas del Pueblo de Israel

En cuanto a las creencias, el país es conocido por su pluralidad religiosa. La mayoría de la población se identifica como judía, pero también hay significativas comunidades musulmanas, cristianas y drusas, así mismo otras creencias como los samaritanos, bahá’ís y budistas. Esta diversidad religiosa se refleja en la vida cotidiana del país y realmente es sorprendente como hay lugares sagrados para cada una de estas religiones dentro de su mismo territorio y a su vez una convivencia que, aunque a veces es verdaderamente compleja, también es un ejemplo de coexistencia.

Su cultura y creencias son testimonio de la rica historia del país y su capacidad para integrar múltiples influencias en una identidad nacional única.

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