El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia que permite a empresas norteamericanas explotar y comercializar oro venezolano, un sector bloqueado por sanciones durante años. Esta medida surge un día después de una reunión en Caracas entre la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, y el secretario del Interior estadounidense.
Contexto de las sanciones previas
Desde 2019, Washington impuso restricciones estrictas al oro venezolano para presionar al régimen de Nicolás Maduro por violaciones a derechos humanos y elecciones cuestionadas. Según datos del gobierno venezolano, las exportaciones de oro venezolano cayeron un 70% entre 2018 y 2022, afectando ingresos por unos 2.000 millones de dólares anuales. Expertos como el analista económico Ramón Coronado señalan que esta licencia busca equilibrar diplomacia y control sobre fondos ilícitos.
Detalles de la licencia y reacciones
Alcance de la autorización
La licencia cubre actividades específicas de explotación y venta de oro venezolano, excluyendo transacciones con entidades sancionadas directamente. Fuentes oficiales en Miami indican que supervisará flujos para evitar lavado de dinero. En Caracas, Delcy Rodríguez celebró el paso como victoria para la soberanía económica.
- Empresas autorizadas deben reportar transacciones mensuales.
- Prohibidas operaciones con el Banco Central de Venezuela.
- Enfoque en minas legales en el Arco Minero del Orinoco.
Análisis de expertos
El profesor de relaciones internacionales en la Universidad de los Andes, Javier Corrales, explica que esta apertura responde a negociaciones paralelas sobre elecciones libres en 2024. Históricamente, el oro venezolano representa el 10% de las reservas globales de ese metal en depósitos explotables, pero sanciones han desviado ventas a mercados negros en Rusia e Irán.
Organizaciones como Human Rights Watch advierten riesgos: sin controles robustos, el oro venezolano podría financiar represión. Estadísticas de la ONU estiman que el 40% de la producción actual involucra trabajo forzado en zonas controladas por grupos armados.
Esta decisión marca un giro pragmático en la política exterior de EE.UU., priorizando estabilidad energética en la región. Para Venezuela, el retorno del oro venezolano al mercado legal podría inyectar hasta 500 millones de dólares en 2025, según proyecciones del FMI, aunque persisten dudas sobre transparencia.
El comercio de oro venezolano redefine dinámicas bilaterales, con ojos en futuras rondas de diálogo.

