En una remota isla del norte de Noruega, arqueólogos han desenterrado partes de un barco sepultado que datan del año 700 d.C., mucho antes de la era de los vikingos. Este hallazgo en el túmulo de Herlaugshaugen, en Leka, cambia lo que se sabía sobre los rituales funerarios en Escandinavia.
Durante excavaciones en 2023, un equipo del Museo de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología localizó 29 remaches de hierro y restos de madera de olmo y roble. Análisis de radiocarbono confirman que el barco sepultado se enterró entre 656 y 774 d.C., con fecha probable en el 700. El montículo mide 62 metros de diámetro y 12,5 de altura, ligado a leyendas del rey Herlaug Haraldsson desde el siglo XVIII.
Detalles técnicos del hallazgo
- Remaches grandes, tipo clavo de tingladillo, indican un barco de más de 20 metros.
- Capas de carbón vegetal sugieren rituales o construcciones sucesivas.
- Otros restos: fragmentos de espada, huesos humanos y animales, piezas de bronce.
Detectores de metales guiaron las zanjas mínimas para preservar el sitio en Trøndelag.
Implicaciones históricas del barco sepultado
Este barco sepultado adelanta un siglo las sepulturas monumentales de barcos en Noruega, superando ejemplos como Karmøy del siglo VIII. Comparado con Sutton Hoo en Inglaterra o Bertnem en Trøndelag, evidencia intercambio de rituales vía rutas marítimas atlánticas. Leka, punto estratégico de comercio, albergaba élites con recursos para tales ceremonias en la Edad del Hierro.
Élites pre-vikingas y poder centralizado
Construir y sepultar un barco sepultado requería trabajo colectivo masivo, señal de jerarquías consolidadas. Expertos en Nature News y Antiquity destacan que estos monumentos legitimaban poder territorial en Escandinavia, conectando Noruega con Europa y Britania. La ubicación de Leka facilitaba mercados y asambleas, impulsando redes de prestigio.
El estudio refuerza que hacia el 700 d.C., entierros en barcos eran exclusivos de privilegiados, moldeando sociedades del norte europeo siglos antes de los vikingos. Herlaugshaugen posiciona a Noruega como cuna temprana de monumentalismo funerario continental.
Este barco sepultado no solo enriquece el rompecabezas arqueológico, sino que invita a revisar la transición de la Edad del Hierro a la era vikinga, con Leka como eje de movilidad y poder marítimo.

