En República Dominicana, los vasallos del poder representan la sumisión política a la voraz oligarquía dominicana, un fenómeno que José Francisco Peña Guaba denuncia en sus reflexiones. Esta élite económica ejerce control sobre los poderes públicos desde la era de Trujillo, pero su influencia ha alcanzado niveles inéditos en los últimos cinco años bajo el gobierno del PRM.
El empresariado, ahora con un representante en la Presidencia de la República, dicta prioridades que benefician a minorías en detrimento del pueblo. La partidocracia, acusada de todos los males nacionales, actúa como subordinada al gran capital, ignorando el interés general. Esta dinámica genera indefensión social y desigualdad rampante, con ataques constantes a las dirigencias políticas que cargan culpas ajenas.
Causas estructurales de los vasallos del poder
- Financiamiento electoral: El Estado debería cubrir el 100% de campañas para evitar dependencia de oligarcas, lavado y narcotráfico. El recorte del 52% en contribuciones estatales a partidos agrava esta vulnerabilidad.
- Control mediático: Medios tradicionales, propiedad de grupos económicos, refuerzan su influencia pese al auge digital.
- Corrupción auspiciada: El empresariado protagoniza casos notorios, financiando sobornos.
Exenciones fiscales y subsidios cuestionados
El déficit fiscal surge de exenciones en leyes de inversión, zonas francas y turismo, más paraísos fiscales que merman recaudación. En 2025, el subsidio eléctrico alcanzó 106 mil millones de pesos, favoreciendo al llamado “Cartel de los generadores”. Contratos y concesiones van a grandes grupos, marginando emprendedores.
Históricamente, bajo el PLD la oligarquía influía, pero no decidía como hoy. El actual gobierno prioriza técnicos al servicio de intereses empresariales, dejando de lado políticos populares. Luis Abinader, empresario-presidente, rodeado de vasallos del poder, evidencia esta sumisión a la voraz oligarquía dominicana.
Contexto histórico y datos verificados
Desde Trujillo, el empresariado moldeó políticas, pero el PRM, heredero del progresismo reformista del PRD, ha intensificado esta plutocracia. Estadísticas del Banco Central confirman déficits fiscales crecientes por exenciones, con subsidios energéticos superando expectativas en 2025. Expertos como economistas independientes destacan cómo esto reduce inversión social en salud y educación.
La ciudadanía percibe a los políticos como meros ejecutores de oligopolios. Esta percepción, vox populi, subraya que los verdaderos beneficiarios del “gran hurto” son elites económicas. Peña Guaba concluye que muchos líderes son precisamente esos vasallos del poder, atados a la voraz oligarquía dominicana que dicta el rumbo nacional.

