El nuevo rumbo volvió al centro del debate político este sábado, cuando Leonel Fernández afirmó que el país atraviesa un retroceso visible y que la República Dominicana necesita una ruta distinta de cara a 2028.
Nuevo rumbo y mensaje político de Leonel Fernández
Durante un acto de juramentación en Santo Domingo, el presidente de la Fuerza del Pueblo tomó juramento al exdirigente peledeísta Omar Guevara y al movimiento Nuevo Rumbo, una estructura que se integrará al trabajo del sector externo de esa organización. En su discurso, Fernández sostuvo que el nuevo rumbo responde al malestar que, según dijo, sienten amplios sectores por promesas oficiales que no se han cumplido.
El exmandatario afirmó que ese desgaste se expresa en áreas sensibles como energía eléctrica, agua potable, educación, salud, transporte y seguridad ciudadana. También vinculó sus críticas con obras anunciadas a partir de recursos del contrato de Aerodom y con intervenciones viales que, según su versión, no han avanzado al ritmo prometido.
“El retroceso se percibe por doquier”, dijo Fernández al defender la necesidad de un nuevo rumbo que, a su juicio, devuelva confianza al electorado y orden a la gestión pública.
Nuevo rumbo en la estrategia de la Fuerza del Pueblo
La juramentación fue presentada como una señal de expansión territorial de la Fuerza del Pueblo. Fernández destacó que Guevara no llegó solo, sino con una base de dirigentes y simpatizantes que, según afirmó, reforzarán la estructura política del partido en distintas provincias y demarcaciones.
Guevara, quien fue miembro de la Dirección Central del PLD y aspiró a diputado por la circunscripción 2 del Distrito Nacional, aseguró que su incorporación no es individual, sino colectiva, y que Nuevo Rumbo se suma para respaldar el proyecto encabezado por Fernández. En el acto también intervinieron voceras del sector mujer y de la juventud, con mensajes orientados a ampliar la presencia del partido entre nuevos votantes.
El discurso de Fernández se apoyó en una comparación con su campaña de 1996, cuando hablaba de sustituir tinajas por neveras y fogones por estufas. Esta vez, afirmó, el problema ya no es el acceso a esos bienes, sino su deterioro económico: estufas apagadas y neveras vacías. El planteamiento busca conectar con el costo de vida y con la percepción de presión económica en los hogares.
Nuevo rumbo, promesas y desgaste gubernamental
En términos políticos, el mensaje apunta a capitalizar el desencanto con la gestión actual y a colocar el nuevo rumbo como eje de campaña anticipada. La Fuerza del Pueblo intenta consolidar alianzas, sumar cuadros medios y ampliar su presencia externa de cara al próximo ciclo electoral.
La lectura inmediata del acto es clara: Fernández busca proyectar capacidad de organización, atraer estructuras con experiencia y reforzar la idea de que la oposición puede convertirse en alternativa de poder. En ese marco, el nuevo rumbo no solo funcionó como lema, sino como eje narrativo para un mensaje de ruptura con el presente y de retorno a la promesa de cambio.
Con la juramentación de Nuevo Rumbo, Fernández insistió en que el país necesita un nuevo rumbo para 2028, mientras su organización intenta convertir el descontento social en capital político. Ese fue el mensaje central que dejó el acto, tanto para la dirigencia como para la base que ahora se incorpora a la Fuerza del Pueblo.

