Benjamin Netanyahu ha autorizado el acceso inmediato al Santo Sepulcro para el cardenal Pierbattista Pizzaballa, tras una breve prohibición de misa motivada por amenazas de seguridad. El primer ministro israelí tomó esta decisión después de que las autoridades israelíes cerraran temporalmente sitios sagrados en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Ataques iraníes justifican medidas preventivas
En los últimos días, Irán lanzó múltiples misiles balísticos hacia Jerusalén, con impactos cercanos al Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados del cristianismo. Esta escalada obligó a las autoridades israelíes a pedir a cristianos, musulmanes y judíos que evitaran la zona para proteger vidas. El cardenal Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, recibió la orden de no celebrar misa en el Santo Sepulcro por razones de protección.
Declaración oficial de Netanyahu sobre el Santo Sepulcro
En una publicación en X, Netanyahu explicó: “Si bien comprendo la preocupación por su seguridad, instruí a las autoridades israelíes para que permitan al Patriarca celebrar los servicios religiosos como él desee”. Esta reversión destaca la sensibilidad del sitio, construido sobre el supuesto lugar de crucifixión y sepultura de Jesús, administrado por varias denominaciones cristianas desde el siglo IV.
Contexto histórico y tensiones actuales
El Santo Sepulcro ha sido foco de disputas por siglos, con el Estatuto de Status Quo de 1852 regulando accesos entre cristianos ortodoxos, católicos y armenios. En 2026, ataques de Irán han intensificado tensiones geopolíticas, recordando incidentes pasados como cierres en 2020 por COVID-19. Expertos en relaciones Oriente Medio señalan que estos eventos subrayan la vulnerabilidad de Jerusalén, declarada patrimonio UNESCO en 1981.
- Ataques recientes: Múltiples misiles balísticos de Irán impactaron cerca de sitios sagrados.
- Medidas: Cierre temporal a fieles de tres religiones monoteístas.
- Resolución: Acceso pleno restaurado para el cardenal Pizzaballa.
La decisión de Netanyahu equilibra seguridad y libertad religiosa en el Santo Sepulcro, un emblema de fe global. Este caso resalta cómo conflictos regionales afectan directamente lugares icónicos como el Santo Sepulcro, manteniendo su rol central en la dinámica de Jerusalén.
