La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha firmado una ley que abre la industria petrolera venezolana a inversores privados, marcando un giro radical tras más de dos décadas de dominio estatal socialista. Esta medida, aprobada por la Asamblea Nacional, surge menos de un mes después de la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense en Caracas.
Flexibilización de sanciones por parte de EE.UU.
Paralelamente, el Departamento del Tesoro de EE.UU. inició la relajación de sanciones al petróleo venezolano, permitiendo a empresas energéticas norteamericanas operar en el país. Esta licencia excluye explícitamente transacciones con entidades de China, Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba, alineándose con planes anunciados por el secretario de Estado Marco Rubio. “Hablamos del futuro. Hablamos del país que les daremos a nuestros hijos”, declaró Rodríguez durante la firma.
Cambios clave en la industria petrolera venezolana
La nueva legislación otorga a empresas privadas el control de la producción y venta de crudo, junto con arbitraje independiente para disputas, eliminando la obligación de tribunales venezolanos controlados por el gobierno. Se establece una tasa máxima de regalías del 30%, ajustable por proyecto según necesidades de inversión y competitividad. Esto busca atraer a petroleras como ExxonMobil y ConocoPhillips, que perdieron miles de millones en expropiaciones bajo Hugo Chávez en 2006.
Reacciones y expectativas económicas
El diputado oficialista Orlando Camacho afirmó que esta reforma “cambiará la economía del país”. Opositores como Antonio Ecarri exigieron transparencia, proponiendo un sitio web público para financiamiento y datos, para combatir la corrupción sistémica. Trabajadores petroleros, con monos rojos y cascos, celebraron la aprobación ondeando banderas en el palacio legislativo.
Venezuela, con las mayores reservas probadas de crudo mundiales, vio colapsar su industria petrolera venezolana por mala gestión, caída de precios y sanciones desde 2014, impulsando la emigración de siete millones de personas. La propuesta responde también a declaraciones del presidente Donald Trump sobre tomar control de exportaciones para revitalizar el sector.
- Control privado en producción y ventas.
- Arbitraje internacional para inversores.
- Regalías flexibles hasta 30%.
Expertos destacan que estos ajustes podrían recuperar la competitividad de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), erosionada desde los altos precios del petróleo en los 2000. La industria petrolera venezolana enfrenta ahora un renacer con inversión extranjera, aunque persisten desafíos por volatilidad política.

