La inclusión financiera volvió al centro del debate en República Dominicana tras el cierre del programa de capacitación de la Superintendencia de Bancos (SB) para entidades de intermediación financiera. Durante siete meses, la institución trabajó con representantes del sector para fortalecer capacidades orientadas a diseñar productos y servicios más ajustados a realidades que por años han quedado fuera del radar bancario.
El esfuerzo estuvo dirigido sobre todo a mujeres que lideran mipymes, personas con discapacidad, adultos mayores y migrantes. En ese grupo, la prioridad fue llevar la inclusión financiera más allá del discurso: convertirla en una herramienta medible, sostenible y útil para ampliar el acceso al crédito, al ahorro y a otros servicios básicos.
Brechas que siguen marcando la inclusión financiera
La SB puso sobre la mesa una de las brechas más visibles del mercado: aunque las mujeres representan cerca de la mitad de los deudores en el país, todavía reciben montos menores y enfrentan condiciones menos favorables. Según los datos citados por la institución, el saldo promedio de los hombres alcanza RD$99,843, frente a RD$68,003 en las mujeres, una diferencia de RD$31,840.
Ese contraste confirma que la inclusión financiera no se agota en abrir cuentas o aprobar préstamos. También exige revisar cómo se evalúa el riesgo, cómo se miden los perfiles de ingreso y qué tipo de acompañamiento reciben los clientes. Para los analistas del sector, estas brechas suelen reflejar barreras de acceso, historial crediticio limitado y menor presencia de productos diseñados para emprendimientos pequeños.
inclusión financiera para mujeres y mipymes
Uno de los ejes del programa fue el análisis de las mujeres que dirigen mipymes, un segmento clave para la economía dominicana. La formación abordó el hecho de que muchas de estas empresarias muestran buen comportamiento de pago, pero aún enfrentan créditos de menor tamaño y tasas más altas. En la práctica, eso reduce su capacidad de crecer, invertir o formalizar operaciones.
La SB insistió en que la inclusión financiera también puede abrir oportunidades de negocio para las entidades, siempre que estas desarrollen soluciones integrales con educación financiera, seguimiento y productos adaptados al ciclo real de cada cliente.
Otras poblaciones en la agenda de la inclusión financiera
El programa no se limitó a las mujeres. También incluyó contenidos para atender las necesidades de personas con discapacidad, adultos mayores y migrantes, tres segmentos que suelen enfrentar obstáculos adicionales para entrar o mantenerse dentro del sistema financiero formal.
La capacitación contó con apoyo de la Escuela SB, el Banco Interamericano de Desarrollo, la International Finance Corporation y la Organización Internacional para las Migraciones. En conjunto, las entidades participantes trabajaron en propuestas que combinan productos financieros con acompañamiento, educación y mecanismos de confianza.
Más medición, menos improvisación en la inclusión financiera
Otro punto clave fue la medición de resultados. La SB promovió el uso de indicadores, líneas base, metas y seguimiento por sexo para evaluar avances reales. Ese enfoque busca que la inclusión financiera no dependa solo de campañas puntuales, sino de estrategias con controles, datos y continuidad.
La entidad también destacó el Ranking de Inclusión Financiera, incluido en el informe “Hacia un Sistema Financiero Inclusivo y Sostenible 2025”, como una herramienta para medir el desempeño del sector.
Al cierre del programa, los participantes recibieron certificados y la SB reiteró que seguirá acompañando a las entidades en este proceso. En un mercado donde la digitalización avanza rápido, la inclusión financiera se perfila como una prueba de fondo para medir qué tan lejos llega realmente el sistema bancario dominicano.

