Plan Nacional de Emergencia Sanitaria Agropecuaria es la propuesta con la que la Fuerza del Pueblo busca responder al deterioro del sistema fitozoosanitario dominicano, tras alertar sobre riesgos para las exportaciones, la producción interna y el empleo rural. La organización pidió además convocar de inmediato un Consejo Nacional de Sanidad Agropecuaria.
La iniciativa fue presentada por Héctor Acosta, secretario de Asuntos Agropecuarios del partido, durante una declaración del Subgabinete Agroalimentario y Ambiental. Según explicó, la suspensión temporal del mango fresco hacia Estados Unidos, la peste porcina africana, el avance del caracol gigante africano y las dificultades en banano y habichuelas muestran una crisis acumulada y no casos aislados.
Acosta sostuvo que el país enfrenta una vulnerabilidad crítica en su sistema de vigilancia y control. También afirmó que las restricciones al mango golpearon sobre todo a productores de Peravia, Azua, San Cristóbal, San Juan y Barahona, con pérdidas estimadas en unos RD$100 millones.
El dirigente advirtió que Estados Unidos concentra cerca del 25 % del mercado de exportación del mango dominicano, por lo que cualquier interrupción afecta la confianza comercial y puede tener efectos en otras plazas.
Plan Nacional de Emergencia Sanitaria Agropecuaria y plagas prioritarias
El documento de la organización plantea diez medidas, entre ellas reforzar la vigilancia fitosanitaria y zoosanitaria, modernizar laboratorios, fortalecer controles cuarentenarios, activar alertas tempranas, ejecutar un programa de erradicación del caracol gigante africano y crear un observatorio nacional de sanidad agropecuaria.
El Plan Nacional de Emergencia Sanitaria Agropecuaria también incluye un fondo especial para compensar a productores afectados por las restricciones al mango y asegurar condiciones sanitarias para la cosecha de 2027. La propuesta se apoya en la idea de que las emergencias agropecuarias requieren coordinación institucional, recursos rápidos y respuesta técnica sostenida.
“La seguridad alimentaria de la República Dominicana comienza en la finca”, afirmó Acosta al presentar el documento.
Plan Nacional de Emergencia Sanitaria Agropecuaria y crisis porcina
Uno de los puntos más delicados es la peste porcina africana, confirmada en el país en julio de 2021. La Fuerza del Pueblo asegura que la enfermedad avanzó sin controles rigurosos ni un esquema efectivo de compensación, con impacto directo en pequeños y medianos productores.
Según las cifras expuestas por el partido, el hato habría pasado de unas 110,000 cerdas madres a cerca de 35,000, mientras la producción mensual cayó de 140,000 a unos 40,000 cerdos terminados. Esa reducción, añadió, incrementó las importaciones de carne y profundizó la dependencia externa.
La organización también vinculó el deterioro sanitario con la cancelación de más de mil técnicos y profesionales agropecuarios en 2020, medida que, a su juicio, debilitó la asistencia técnica, la vigilancia epidemiológica y los controles cuarentenarios.
Plan Nacional de Emergencia Sanitaria Agropecuaria para frenar nuevas pérdidas
El llamado se extendió al banano, afectado por el ácaro bronceado y la sigatoka negra, y a las habichuelas del valle de San Juan, donde el partido reporta daños por trips desde 2024. La organización advirtió también sobre el caracol gigante africano, detectado en Peravia, por su capacidad de afectar cultivos en zonas más amplias del país.
La Fuerza del Pueblo pidió reunir al Gobierno, productores, universidades, centros de investigación, exportadores y especialistas en un consejo nacional que permita diseñar una respuesta de largo plazo. En ese marco, insistió en que el Plan Nacional de Emergencia Sanitaria Agropecuaria debe servir para prevenir más pérdidas, proteger las exportaciones y evitar que la crisis se siga expandiendo al resto del campo dominicano.
