Los ecosistemas marinos enfrentan graves riesgos debido al impacto de El Niño y La Niña, fenómenos que alteran patrones oceánicos globales y afectan la pesca en múltiples regiones. Un estudio internacional liderado por científicas de la Universidad Complutense de Madrid revela cómo estos eventos climáticos desequilibran la biodiversidad marina y las cadenas alimentarias.
Origen y mecanismos de estos fenómenos
El Niño surge cuando las aguas cálidas del Pacífico ecuatorial se desplazan hacia el este, elevando temperaturas superficiales hasta 2-3°C por encima de lo normal. Esto reduce la surgencia de nutrientes en zonas como Perú y Ecuador, colapsando poblaciones de anchoveta y afectando a millones de pescadores. La Niña, su contraparte, enfría esas aguas, intensificando tormentas y upwellings que modifican corrientes en el Atlántico y Pacífico.
Históricamente, el evento de El Niño de 1997-1998 provocó pérdidas pesqueras por 5.500 millones de dólares en Perú solo, según datos de la FAO. En 2015-2016, otro pico similar devastó arrecifes de coral en el Pacífico, matando hasta el 90% en algunas áreas de Australia.
Impactos globales en ecosistemas marinos
Efectos en la pesca y la economía
Los ecosistemas marinos sufren migraciones masivas de especies: atunes y sardinas huyen de zonas cálidas durante El Niño, dejando hambrunas en aves marinas y mamíferos. Expertos de la NOAA estiman que estos ciclos oscilan cada 2-7 años, con La Niña potenciando huracanes que erosionan costas y manglares en el Caribe, incluyendo República Dominicana.
- Reducción de hasta 80% en capturas de sardinas en California durante El Niño.
- Aumento de mortalidad en pingüinos de Galápagos por escasez de alimento.
- Pérdidas anuales globales en pesca superan los 4.000 millones de dólares, per FAO 2023.
Opiniones de expertos y proyecciones
La investigadora principal del equipo complutense, Marisol García-Reyes, destaca que estos fenómenos amplifican el cambio climático, con océanos absorbiendo 90% del calor extra. Declaraciones de la ONU advierten de ciclos más intensos hacia 2030, amenazando seguridad alimentaria en naciones dependientes de la pesca como Perú y Chile.
En República Dominicana, ecosistemas marinos costeros ya registran variaciones en corales por eventos pasados de La Niña, impactando el turismo y la economía local. Monitoreo satelital de la NASA confirma anomalías térmicas persistentes.
Frente a estos desafíos, urge fortalecer sistemas de alerta temprana y prácticas sostenibles. Los ecosistemas marinos, vitales para el oxígeno global y la alimentación humana, demandan acción coordinada internacional para mitigar el impacto de El Niño y La Niña.

