Las zonas francas en República Dominicana alcanzaron un récord de 200 mil empleos directos a octubre de 2025, con cerca del 50% en el Cibao. Este logro, impulsado por un ecosistema industrial integrado, posiciona a la región Norte como motor clave de la economía nacional.
Impulso del Cibao en la manufactura
La Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN) resalta que las zonas francas forman parte esencial del tejido productivo del Cibao. En provincias como Santiago, concentran alta capacidad instalada en subsectores como tabaco, dispositivos médicos, confecciones y agroindustria. Luis José Bonilla, presidente de AIREN, afirma que estas zonas no operan aisladas, sino que potencian exportaciones y competitividad.
Impacto económico de las zonas francas en el Norte
El crecimiento de las zonas francas representa un 67% más que el mínimo pandémico, generando empleo formal técnico y especializado. En el Cibao, este dinamismo crea efectos multiplicadores: demanda de proveedores locales, logística, energía y servicios financieros. Así, las zonas francas desconcentran el desarrollo, equilibrando la inversión en varias provincias.
Contexto histórico y datos verificados
Históricamente, las zonas francas dominicanas iniciaron en los años 70 como estrategia exportadora. Datos del Consejo Nacional de Zonas Francas confirman el pico de 200.134 puestos a octubre de 2025, con liderazgo del Norte. Expertos destacan su evolución hacia manufactura de alto valor, contribuyendo al 60% de exportaciones no mineras del país.
- Beneficios clave de las zonas francas: Empleo formal masivo y estabilidad laboral.
- Encadenamientos productivos que benefician a la industria local.
- Desarrollo territorial equilibrado en el Cibao.
Este avance de las zonas francas fortalece la resiliencia económica post-pandemia. En el Cibao, donde radica el 50% de estos empleos, se evidencia un modelo sostenible que impulsa el PIB regional y nacional.
“Las zonas francas reflejan el peso real de la manufactura en empleo y exportaciones”, indica AIREN.

