Virgilio Feliz puso bajo la lupa la fortaleza territorial de la Fuerza del Pueblo al afirmar que esa organización ha crecido, en buena medida, con cuadros y liderazgos que antes pertenecían al PLD.
El comunicador sostuvo que la Fuerza del Pueblo no ha logrado consolidar una red propia de dirigentes con arraigo suficiente en muchas comunidades, y que su expansión se ha sostenido sobre la base política construida durante años por el PLD.
Fuerza del Pueblo y la herencia territorial del PLD
Según su lectura, la Fuerza del Pueblo se apoyó inicialmente en figuras regionales y locales que ya tenían estructura, visibilidad y vínculos comunitarios dentro del PLD. Esa condición, dijo, habría permitido a la nueva organización ganar espacio sin depender de un desarrollo interno completo desde cero.
En su planteamiento, el problema principal no es solo electoral, sino orgánico: la Fuerza del Pueblo habría avanzado más rápido en los discursos nacionales que en la formación de liderazgos municipales y provinciales con peso real en el territorio.
Fuerza del Pueblo y el reto de construir cuadros propios
Feliz señaló que una organización que aspira a crecer de manera sostenible necesita alcaldes, regidores, dirigentes comunitarios y enlaces provinciales con identidad política propia. A su juicio, esa tarea sigue pendiente para la Fuerza del Pueblo, especialmente fuera de los principales centros urbanos.
El análisis coincide con una realidad conocida en la política dominicana: los partidos no solo compiten con candidatos presidenciales, sino con redes locales capaces de movilizar votos en elecciones municipales y congresuales.
Danilo Medina, el PLD y la recomposición opositora
El comunicador también atribuyó a Danilo Medina un papel clave en el intento de reorganización del PLD. Dijo que el expresidente habría articulado una estrategia para reactivar estructuras y frenar el desgaste acumulado por el partido morado en los últimos años.
Para Feliz, ese movimiento podría alterar el equilibrio interno de la oposición, porque algunos dirigentes que salieron del PLD estarían reevaluando su permanencia en otros espacios, incluida la Fuerza del Pueblo.
Las municipales como prueba de fuerza
Feliz insistió en que las elecciones municipales siguen siendo el mejor termómetro para medir la fortaleza real de un partido. En ese terreno, afirmó, la Fuerza del Pueblo y el PLD deberán demostrar si cuentan con estructura suficiente para sostener crecimiento más allá de las figuras nacionales.
El debate deja sobre la mesa una pregunta central para el mapa opositor: si la Fuerza del Pueblo puede convertir su presencia electoral en una maquinaria propia o si seguirá dependiendo del capital político heredado del PLD.
En ese escenario, la competencia entre Fuerza del Pueblo y PLD seguirá definida por el control del territorio, la disciplina interna y la capacidad de retener liderazgos locales que hoy siguen moviendo la balanza electoral.

