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Violencia en Haití ha desplazado más de 1.4 millones de personas

· 2 min de lectura
Violencia en Haití

La violencia en Haití no cede y sigue desplazando a miles de personas hacia condiciones extremas, mientras República Dominicana eleva sus deportaciones para contener el flujo migratorio irregular.

Según datos recientes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 1,4 millones de haitianos viven desplazados por la violencia en Haití y la inestabilidad crónica que azota el país vecino. En Puerto Príncipe, la capital, alrededor de 197.000 personas hacinadas en campamentos improvisados enfrentan escasez de agua, alimentos y atención médica básica. Esta crisis humanitaria se agrava por el control de pandillas armadas sobre barrios enteros, que han paralizado la economía y el gobierno.

Crisis Humanitaria en el Corazón de Haití

Desplazados en Puerto Príncipe

La violencia en Haití ha convertido la capital en un epicentro de caos. Informes de la OIM destacan que desde 2021, los enfrentamientos entre bandas han forzado a familias enteras a abandonar sus hogares. En estos campamentos, las enfermedades se propagan rápidamente por la falta de saneamiento, y los niños representan el 45% de los afectados.

Antecedentes de la Inestabilidad

El magnicidio del presidente Jovenel Moïse en 2021 desató una espiral de violencia en Haití que persiste. Gobiernos anteriores han luchado contra la pobreza extrema, con un 60% de la población bajo la línea de pobreza según el Banco Mundial. La ausencia de un gobierno funcional ha permitido que pandillas controlen el 80% de Puerto Príncipe, según expertos de la ONU.

Respuesta de República Dominicana

Frente a esta violencia en Haití, República Dominicana ha intensificado sus medidas migratorias. En los últimos meses, las autoridades reportan un aumento del 30% en deportaciones, superando las 200.000 anuales. El presidente Luis Abinader ha declarado que estas acciones protegen la soberanía y la seguridad nacional, citando riesgos sanitarios y delictivos.

  • Campañas de repatriación coordinadas con la OIM.
  • Refuerzo de la frontera con vigilancia tecnológica.
  • Programas de ayuda humanitaria limitada en puntos de paso.

Expertos como el sociólogo Carlos Castillo señalan que la violencia en Haití genera un efecto dominó en la isla compartida. La OIM urge cooperación bilateral para soluciones sostenibles, pero las tensiones persisten. En este contexto, la violencia en Haití sigue desplazando a miles, presionando los límites de ambos países.

La violencia en Haití demanda atención internacional urgente para evitar una catástrofe mayor.