violencia y feminicidios siguen siendo una señal de alarma social en República Dominicana, según advirtió la psicóloga Rosmery Jáquez, al llamar la atención sobre el impacto que estos hechos dejan en familias, comunidades y en la salud mental de las víctimas. La especialista sostuvo que la violencia y feminicidios no aparecen de forma aislada, sino dentro de un patrón que suele incluir agresiones previas, control y ruptura del entorno familiar.
El peso de la violencia y feminicidios en la salud mental
Jáquez explicó que la violencia y feminicidios generan secuelas emocionales profundas, especialmente cuando la violencia ocurre dentro del hogar. En ese contexto, la víctima puede quedar atrapada entre el miedo, la dependencia emocional y el aislamiento, factores que dificultan pedir ayuda o salir de la relación agresiva.
La literatura psicológica sobre violencia de pareja identifica señales frecuentes como celos extremos, amenazas, control, humillación y episodios repetidos de agresión, un patrón que puede escalar hasta desenlaces fatales si no se interviene a tiempo. Ese comportamiento también suele afectar a los hijos y al entorno cercano, que terminan expuestos a trauma, ansiedad y normalización del abuso.
La violencia y feminicidios no solo destruyen vidas; también rompen redes familiares, deterioran la convivencia y aumentan la carga emocional de toda la comunidad.
Señales de riesgo que no deben ignorarse
Entre los indicadores más relevantes que acompañan la violencia y feminicidios figuran el aislamiento de la víctima, el control sobre sus movimientos, la vigilancia del teléfono, las amenazas de daño y la reiteración de agresiones físicas o verbales. Especialistas en psicología forense advierten que, cuando la relación ya presenta episodios previos de maltrato, el riesgo suele aumentar.
- Aislamiento social de la víctima.
- Celos posesivos y control extremo.
- Amenazas directas o indirectas.
- Agresiones previas dentro de la relación.
- Dependencia emocional o económica.
Contexto regional sobre violencia y feminicidios
El problema no es exclusivo del país. Estudios de psicología y organismos internacionales han advertido que la violencia contra las mujeres sigue siendo una de las formas más persistentes de agresión en la región, con impacto directo en la salud física y mental. En Europa, por ejemplo, la OMS ha señalado que la atención psicológica a víctimas todavía es insuficiente en muchos sistemas sanitarios, lo que refuerza la necesidad de prevención temprana y acompañamiento especializado.
En República Dominicana, el debate sobre violencia y feminicidios se mantiene abierto por la persistencia de casos vinculados a violencia de pareja e intrafamiliar. Para especialistas como Jáquez, el abordaje debe incluir atención psicológica, protección institucional y educación emocional, porque cuando la agresión se normaliza, el riesgo crece silenciosamente.
La advertencia de Rosmery Jáquez pone el foco en una realidad que sigue cobrando víctimas: violencia y feminicidios requieren detección temprana, respuesta oportuna y una red de apoyo efectiva antes de que la escalada termine en tragedia.
