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UE y Mercosur: una alianza estratégica frente al proteccionismo

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UE y Mercosur: una alianza estratégica frente al proteccionismo

UE y Mercosur avanzan hacia la firma de un histórico acuerdo comercial que pretende levantar una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y responder al auge del proteccionismo liderado por Estados Unidos y otras potencias.

El pacto entre UE y Mercosur, previsto para ser rubricado el 17 de enero en Asunción tras más de veinticinco años de negociaciones, integra a la Unión Europea y al bloque sudamericano formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con un mercado combinado de unos 800 millones de consumidores y un PIB cercano a los 22 billones de dólares, según datos de la Comisión Europea.

La decisión se produce en un contexto de tensiones comerciales crecientes, con nuevos aranceles impulsados por la Administración estadounidense y una competencia cada vez más intensa de China en América Latina y en el acceso a materias primas críticas para Europa. Para Bruselas, el acuerdo con Mercosur es una pieza clave para diversificar socios, reducir dependencias y reforzar su posición en un escenario global marcado por el retorno del nacionalismo económico.

A pesar de las divisiones internas, los Veintisiete alcanzaron una mayoría cualificada para dar luz verde al texto. Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron en contra, mientras que Bélgica se abstuvo e Italia pasó de bloquear el pacto a apoyarlo tras obtener salvaguardas adicionales para su sector agrícola.

Eliminación de aranceles y oportunidades económicas

En el plano económico, el acuerdo entre UE y Mercosur prevé la eliminación de aranceles para alrededor del 91 % de las exportaciones europeas al bloque sudamericano y para el 92 % de las ventas de Mercosur hacia Europa. Este desmantelamiento arancelario supondría un ahorro estimado de unos 4.000 millones de euros al año para las empresas europeas.

La UE busca abrir de forma preferencial un mercado históricamente protegido para sectores como la automoción, la maquinaria industrial, el químico y el farmacéutico, todos altamente competitivos a nivel global. Para Mercosur, el tratado refuerza su papel como proveedor agrícola y energético de Europa, con mayores cuotas de acceso para carne de vacuno, soja, miel y biocombustibles, aunque bajo límites diseñados para contener el impacto sobre los productores europeos.

Impacto en agricultores y preocupaciones ambientales

Las concesiones agrícolas han generado una oleada de protestas de organizaciones de productores en varios países europeos, que denuncian competencia desleal y estándares ambientales menos estrictos en parte de la producción sudamericana. Para desbloquear el voto de algunos Estados, Bruselas negoció cláusulas de salvaguardia que permitirían activar medidas de protección si las importaciones agrícolas desde Mercosur afectan gravemente a sectores sensibles.

Grupos ecologistas y partidos verdes advierten, además, de un posible aumento de la deforestación y de emisiones de gases de efecto invernadero ligado a la expansión agrícola en la región, lo que ha alimentado la oposición al pacto dentro del Parlamento Europeo.

UE y Mercosur ante un complejo proceso de ratificación

El camino no está cerrado. Aunque los gobiernos han dado el paso político para que UE y Mercosur firmen el tratado, el acuerdo es mixto y se divide en un pilar comercial y un pilar de asociación. Ambos requieren el visto bueno de la Eurocámara, y la parte de asociación necesitará también la ratificación de todos los parlamentos nacionales de la UE, un proceso que podría prolongarse durante 2026 y más allá.

En el Parlamento Europeo se anticipa una votación ajustada. Eurodiputados franceses de prácticamente todo el espectro político han anunciado su rechazo, mientras que la ultraderecha, los Verdes y parte de la izquierda han señalado que votarán contra el pacto por motivos agrícolas, de empleo y de protección del clima.

Relevancia global y efectos para América Latina

Para los países de Mercosur, el acuerdo con la Unión Europea representa una oportunidad para diversificar exportaciones, atraer inversión extranjera y reducir la dependencia de otros grandes socios como China o Estados Unidos. Analistas señalan que, si supera sus obstáculos políticos, el marco entre UE y Mercosur podría convertirse en una referencia para futuros tratados interregionales y reordenar flujos comerciales entre Europa y América Latina.

Con el calendario político europeo y latinoamericano muy cargado, el desenlace del acuerdo entre UE y Mercosur será una prueba clave para medir hasta dónde llega el compromiso real con el libre comercio en una era de proteccionismo en ascenso.