El Departamento de Justicia de Estados Unidos ordenó identificar a supuestos terroristas domésticos y elaborar una lista de objetivos prioritarios, junto con un sistema de recompensas en efectivo para incentivar denuncias ciudadanas. Esta directriz, firmada por la fiscal Pam Bondi el 4 de diciembre, apunta a individuos que usan violencia o amenazas para impulsar agendas políticas opuestas a valores americanos, capitalistas o cristianos.
Memorando clave contra la violencia política
Según el memorando al que accedió Los Angeles Times, Bondi instruyó al FBI a priorizar a estos terroristas domésticos, definidos como aquellos que buscan silenciar voces disidentes mediante intimidación. La medida surge tras la muerte del ultraconservador Charlie Kirk en septiembre, evento que precipitó acciones presidenciales.
Terroristas domésticos: Medidas de Trump en contexto
El presidente Donald Trump creó un grupo operativo contra el terroristas domésticos y la violencia organizada, enfocándose en grupos de izquierda radical. Su orden ejecutiva acusa a redes de campañas sofisticadas de radicalización que obstaculizan la democracia. Involucra a los Grupos Conjuntos de Terrorismo (JTTF), el Departamento del Tesoro y otras agencias para cortar financiamientos.
Agendas específicas bajo escrutinio
El documento de Bondi destaca oposiciones extremas a leyes migratorias, promoción de migración masiva y apertura de fronteras como ejemplos de agendas problemáticas. Propone recompensas públicas para denuncias, sin mencionar explícitamente supremacismo blanco, lo que genera debate en círculos legales.
Históricamente, EE.UU. ha enfrentado terroristas domésticos desde los atentados de Oklahoma en 1995, con 450 arrestos por extremismo doméstico entre 2010-2020 según reportes del Congreso. Expertos como el Centro Brennan para Justicia señalan un alza en violencia política post-2020, con 200 incidentes documentados.
- Lista de objetivos: Prioriza amenazas violentas.
- Recompensas: Incentivo económico para ciudadanos.
- Enfoque: Agendas anti-valores americanos.
Estas acciones buscan desmantelar redes, pero críticos advierten riesgos de sesgo ideológico. El FBI reportó en 2024 un 20% más de casos de terroristas domésticos vinculados a ideologías variadas.
En última instancia, la orden contra terroristas domésticos redefine la seguridad interna, equilibrando denuncia ciudadana y vigilancia federal.

