Sexo biológico en pasaportes vuelve a ocupar el centro del debate jurídico estadounidense tras la decisión de la Corte Suprema de EE. UU. de avalar la exigencia impuesta por el gobierno de Donald Trump. Desde este jueves, las autoridades pueden requerir que la designación de sexo en los pasaportes coincida estrictamente con el sexo biológico del solicitante, desplazando los criterios de autoidentificación que beneficiaban a personas transgénero y no binarias.
Decisión del tribunal y repercusiones
En una orden no firmada, la Corte Suprema determinó que mostrar el sexo biológico en pasaportes “no ofende más los principios de igualdad de protección que mostrar su país de nacimiento”. El tribunal señala que el gobierno certifica hechos históricos, no haciendo distinciones entre solicitantes por motivos de identidad de género.
La jueza Ketanji Brown Jackson, respaldada por sus colegas liberales, expresó su disenso ante la medida, considerando que permite daños “sin justificación adecuada”. Jackson ha advertido que estas políticas pueden resultar en discriminación y vulnerar derechos adquiridos por decisiones anteriores.
Cambios en la política de pasaportes
El sexo biológico en pasaportes es requerido por ley desde 1976, pero en 1992 se permitió la modificación del marcador con documentación médica. Durante la administración de Joe Biden en 2021, se añadió la opción “X” para personas intersexuales o no binarias, aunque el gobierno de Trump revirtió esas opciones, exigiendo la correspondencia exclusiva con el sexo de nacimiento.
Desafíos legales y argumentos encontrados
El camino judicial sobre el sexo biológico en pasaportes ha sido intenso. La jueza federal Julia Kobick bloqueó la norma en Massachusetts por considerar que clasificaba a solicitantes “por el sexo”, planteando la necesidad de un escrutinio judicial más estricto. Sin embargo, el máximo tribunal ha permitido la aplicación vigente mientras continúa el litigio.
El Departamento de Justicia respalda que el criterio de sexo biológico en pasaportes se aplica por igual y no discrimina, ya que se define en términos biológicos y no de autoidentificación. Demandantes y organizaciones en defensa de los derechos LGBTI+ advierten que la política expone a personas transgénero y no binarias a riesgos de identificación errónea, acoso e incluso violencia durante viajes internacionales.
Precedentes relevantes y futuro de la normativa
- Es la segunda vez que la Corte Suprema permite mantener políticas de Trump restrictivas para personas transgénero.
- En mayo pasado, el tribunal autorizó la prohibición de militares trans en las Fuerzas Armadas.
- Grupos de derechos civiles señalan que estas decisiones crean precedentes para futuras restricciones legales.
Implicaciones para ciudadanos y migrantes
El debate sobre el sexo biológico en pasaportes implica desafíos directos en el acceso a documentación segura y el respeto a la identidad de género, especialmente en contextos internacionales. Según Human Rights Campaign y organizaciones afines, las nuevas reglas pueden aumentar la vulnerabilidad de viajeros no conformes con el sexo biológico asignado.
El desarrollo judicial sobre el sexo biológico en pasaportes sigue abierto, y sus implicaciones continuarán siendo objeto de seguimiento en la prensa y los tribunales de EE. UU. Para más antecedentes y actualizaciones, lee en n.com.do sobre otras decisiones judiciales recientes de la administración Trump y visita nuestro artículo sobre prohibiciones a personas trans en las Fuerzas Armadas.

