Rusia impone multa de 10,5 millones de rublos, equivalentes a unos 127.000 dólares, a la aplicación de mensajería Telegram. Esta sanción surge porque la plataforma no eliminó contenidos considerados prohibidos por las autoridades de Moscú, según un veredicto judicial reciente.
Contexto del conflicto con Telegram
El caso se enmarca en un largo enfrentamiento. Desde 2018, Rusia impone multa y busca bloquear Telegram en su territorio. Todo inició cuando el Servicio Federal de Seguridad (FSB) exigió acceso a los mensajes cifrados de los usuarios para combatir el terrorismo. Pavel Durov, fundador de Telegram, rechazó entregar las claves de encriptación, argumentando violaciones a la privacidad.
Historia del bloqueo de la red
Antecedentes clave
En abril de 2018, un tribunal de Moscú ordenó el bloqueo de Telegram tras el rechazo de Durov. Aunque el intento inicial falló por la tecnología de la app, que usa servidores distribuidos globalmente, las autoridades no desistieron. En 2020, Rusia levantó temporalmente la prohibición, pero las tensiones persisten con multas recurrentes.
- 2018: Orden de bloqueo por negarse a entregar datos.
- 2020: Levantamiento parcial del bloqueo.
- 2024: Nueva Rusia impone multa por contenidos extremistas.
Expertos en ciberseguridad señalan que Telegram alberga canales usados por grupos opositores y extremistas, lo que justifica las acciones rusas según el Kremlin. Sin embargo, defensores de la libertad digital critican estas medidas como censura.
Impacto en usuarios y mercado
La sanción actual agrava la situación. Telegram cuenta con más de 900 millones de usuarios globales, y en Rusia supera los 30 millones pese a restricciones. Estadísticas de 2023 indican que el 40% de los rusos siguen usando la app vía VPN. Esta Rusia impone multa busca forzar el cumplimiento, pero Durov mantiene su postura: “No censuraremos contenidos legales”.
Analistas prevén más medidas si persiste el incumplimiento. El veredicto judicial detalla la obligación de eliminar propaganda terrorista e información falsa, temas sensibles en el contexto geopolítico ruso.
En resumen, Rusia impone multa repetidas para doblegar a Telegram, pero la batalla por el control digital continúa sin resolución clara. Este pulso refleja tensiones globales entre soberanía estatal y privacidad en internet.

