La radioterapia y braquiterapia representan tratamientos clave para combatir el cáncer de cuello uterino, uno de los tumores ginecológicos más comunes en regiones de ingresos medios como República Dominicana. Este mal sigue cobrando vidas de mujeres, pese a progresos en detección temprana mediante pruebas como el Papanicolaou y la vacuna contra el VPH.
Incidencia y mortalidad en el mundo y RD
Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer de cuello uterino causa alrededor de 340.000 muertes anuales globales, con mayor impacto en América Latina. En República Dominicana, datos del Instituto Nacional del Cáncer indican más de 1.000 casos nuevos por año, destacando la necesidad de radioterapia y braquiterapia como opciones terapéuticas precisas.
Expertos como el oncólogo dominicano Dr. Ramón Tejada enfatizan que la radioterapia y braquiterapia ofrecen tasas de curación superiores al 80% en etapas iniciales, combinadas con quimioterapia. Estos métodos usan rayos de alta energía para destruir células tumorales, preservando tejidos sanos.
¿Cómo funcionan estos tratamientos clave?
Radioterapia externa: precisión a distancia
- Emite haces de radiación desde máquinas externas hacia el tumor.
- Sesiones diarias durante 5-6 semanas, con avances en imagenología 3D para mayor exactitud.
- Reduce recurrencias en un 30-40%, según estudios de la Sociedad Americana de Oncología.
Braquiterapia: radiación interna directa
La radioterapia y braquiterapia se complementan en este enfoque, donde aplicadores colocados cerca del cuello uterino liberan radiación de corto alcance. Ideal para dosis altas en áreas específicas, minimiza daños colaterales. En RD, centros como el Hospital Oncológico Moisés Canario la aplican con éxito desde 2015.
Históricamente, el descubrimiento del VPH como causa principal en 1988 por Harald zur Hausen revolucionó la prevención, pero el acceso limitado a radioterapia y braquiterapia persiste en países en desarrollo. Autoridades sanitarias dominicanas impulsan campañas para vacunar a niñas de 9-14 años, cortando la cadena de transmisión.
Desafíos incluyen efectos secundarios como fatiga o irritación vaginal, manejables con cuidados paliativos. Oncólogos recomiendan seguimiento post-tratamiento para detectar recidivas tempranas.
En República Dominicana, la expansión de servicios de radioterapia y braquiterapia marca un avance vital. Estas terapias no solo salvan vidas, sino que devuelven calidad a miles de mujeres. Invertir en ellas fortalece la lucha contra esta enfermedad prevenible.
