Familiares de presos políticos en Venezuela iniciaron este sábado una huelga de hambre frente a un comando policial en Caracas. Se unieron a la medida que sus parientes encarcelados comenzaron el viernes, horas después de la liberación de 17 personas, entre sindicalistas y dos jóvenes con trastorno del espectro autista.
Contexto de la protesta
La acción ocurre en las afueras del comando donde permanecen decenas de presos políticos, según reportes locales. Los familiares exigen la excarcelación inmediata de todos los detenidos por motivos políticos, en un país con más de 300 casos documentados por ONG como Foro Penal desde 2014. Esta cifra refleja una crisis persistente, agravada por elecciones controvertidas en 2024 que generaron nuevas detenciones.
Detalles de las liberaciones recientes
Quiénes fueron soltados
- Dirigentes sindicales clave en protestas laborales.
- Dos jóvenes diagnosticados con autismo, arrestados en manifestaciones.
- Otras 15 personas vinculadas a oposición.
Estas salidas no apaciguan la tensión. Los presos políticos restantes, muchos sin juicio, continúan la huelga de hambre interna, denunciando condiciones inhumanas como hacinamiento y falta de atención médica.
Antecedentes históricos
Venezuela acumula miles de detenciones políticas desde 2017, tras masivas protestas contra el gobierno. Amnistía Internacional reporta torturas y violaciones sistemáticas. Expertos de la ONU han urgido investigaciones independientes, destacando que al menos 18 presos políticos han muerto en custodia desde 2014.
La protesta actual revive tácticas usadas en 2019, cuando opositores como Leopoldo López lideraron ayunos masivos. Declaran familiares: “No pararemos hasta verlos libres”. Autoridades no han respondido oficialmente, pero analistas ven presión internacional creciente de EE.UU. y UE por elecciones libres.
Estadísticas de Foro Penal indican 337 presos políticos activos a inicios de 2026, con picos postelectorales. Esta huelga de hambre en Caracas podría escalar si no hay avances, en un contexto de sanciones y diálogos estancados.
Los presos políticos y sus familias mantienen la lucha pacífica, recordando que la libertad es derecho universal en medio de divisiones profundas.
