Hambre Cero volvió al centro del debate político en República Dominicana tras las críticas de dirigentes del PLD a la declaratoria asociada a la FAO y a los informes oficiales que la sustentan.
Adriano Sánchez Roa y Geovanny Arias sostuvieron que hablar de Hambre Cero no describe la situación de miles de familias que siguen enfrentando dificultades para comprar arroz, pollo, huevos y otros productos básicos. También advirtieron que el aumento del gasto social no basta para probar una mejora estructural en la seguridad alimentaria.
Según Sánchez Roa, la declaratoria de Hambre Cero se apoya en estadísticas que no reflejan, a su juicio, el deterioro de la producción agropecuaria ni la pérdida del poder de compra. El dirigente afirmó que el país produce solo 70.4 % de los alimentos que necesita, frente al 88.5 % que atribuyó al cierre del gobierno de Danilo Medina.
Ese contraste, dijo, muestra una caída de alrededor de 18 puntos en autosuficiencia alimentaria. En su lectura, Hambre Cero no puede medirse solo por recursos presupuestarios ni por programas asistenciales, sino por el acceso real y sostenido a una dieta suficiente y nutritiva.
La FAO y el criterio de seguridad alimentaria
La discusión no es menor. La FAO y otros organismos suelen trabajar con datos oficiales de los Estados, y en el caso de Hambre Cero el debate se centra en si las cifras capturan producción local, importaciones y consumo efectivo. El objetivo global del ODS 2 exige poner fin al hambre y asegurar acceso a alimentos durante todo el año, no solo registrar disponibilidad en papel.
En ese marco, Sánchez Roa alertó que, si los reportes incluyen importaciones como parte de la producción nacional, las conclusiones sobre Hambre Cero podrían quedar distorsionadas. El exsenador también señaló que el costo de la canasta básica ha subido más rápido que los ingresos.
Hambre Cero y el costo de la mesa
Geovanny Arias endureció el tono y calificó de ofensivo asegurar que existe Hambre Cero mientras persisten hogares que comen una o dos veces al día. Dijo además que el consumo per cápita de arroz habría bajado y que el aumento de las importaciones refleja la debilidad de rubros que sí pueden producirse en el país.
En la práctica, el debate sobre Hambre Cero enfrenta dos planos: el de los indicadores institucionales y el de la experiencia cotidiana de barrios populares y zonas rurales. Arias sostuvo que cualquier anuncio oficial debió contrastarse primero con esas realidades.
Producción, precios y asistencia social
Los dirigentes peledeístas apuntan a tres factores: caída de la producción, encarecimiento de la canasta básica y cobertura insuficiente de programas como Supérate, Comedores Económicos e Inespre. Para ellos, Hambre Cero sigue lejos de ser una condición real para la mayoría de la población.
Mientras tanto, el debate deja una pregunta de fondo: si el país avanzó o no en seguridad alimentaria, y qué tan fiables son los datos que alimentan esa afirmación. En República Dominicana, Hambre Cero continúa siendo más que un eslogan: es una medición política, económica y social que todavía divide versiones.
