La historia del Familia Feliz en San Cristóbal, específicamente en el Residencial Don Antonio, expone la frustración de más de 80 familias que, tras tres meses de la primera denuncia pública, continúan esperando las soluciones prometidas por autoridades y la empresa responsable del proyecto.
De símbolo de esperanza a foco de inconformidad
El Plan Familia Feliz fue anunciado como la respuesta estatal para acceso a vivienda digna, seguridad y desarrollo familiar. Sin embargo, quienes residen en el Residencial Don Antonio relatan lo opuesto: condiciones deterioradas han convertido la propuesta en un foco de indignación y peligro. “No es familia feliz, es familia infeliz”, resume Natividad, residente del complejo, al igual que decenas de familias que aseguran vivir entre grietas, filtraciones y sin acceso constante a agua potable.
Apartamentos inseguros y carencias básicas
El reportaje inicial reveló que estos apartamentos de solo 40 m² se cobraron a un costo de RD$56,000 por metro cuadrado, por encima del promedio habitual en viviendas sociales de la región. Promesas como áreas verdes, canchas y supermercados jamás se materializaron. Sí se hicieron presentes la falta de agua, filtraciones, defectos eléctricos y estructurales. Los testimonios son contundentes: “Si lavo en el baño, el agua cae al primer piso; las grietas son mi temor constante”, señala una habitante.
Compromisos oficiales y respuestas limitadas del Plan Familia Feliz
Tras la denuncia, el Ministerio de Vivienda y Edificaciones (MIVED) indicó que la constructora Almabani tenía el compromiso de corregir las fallas detectadas. Incluso, solicitaron un plazo de tres meses para solucionar los problemas en Don Antonio, pero los afectados insisten en que poco ha cambiado. “Solo arreglaron la calle y el parquecito; lo demás sigue igual”, lamenta Melani Genao, vecina del complejo.
El agua, un servicio de lujo en el proyecto
El abastecimiento irregular de agua ha obligado a los residentes del Plan Familia Feliz a comprar camiones cisterna a precios elevados. Las conexiones eléctricas defectuosas han provocado descargas, riesgos de incendio y miedo permanente. Otro testimonio ilustra la gravedad: “Tuve que desconectar la estufa eléctrica porque me daba corriente varias veces”, denuncia Rafael Ortiz Pérez.
Un patrón repetido: más proyectos bajo la lupa del Plan Familia Feliz
El caso del Residencial Don Antonio no es único. Informes periodísticos como los de N Investiga señalan que otros complejos del Plan Familia Feliz—incluyendo El Trapiche y Hato Nuevo—presentan condiciones muy similares: viviendas en rápido deterioro, filtraciones perpetuas y áreas comunes abandonadas. Las irregularidades han sido denunciadas en medios como este análisis crítico y la cronología de incumplimientos en nuestro propio portal.
Irresponsabilidad institucional y ausencia de control
A pesar de las reiteradas quejas, todavía no existe una respuesta contundente por parte de las autoridades que garantice el cumplimiento de los estándares de calidad y seguridad en Familia Feliz. Según la información oficial disponible en el portal del Ministerio de Vivienda y Edificaciones, el objetivo declarado es ofrecer vivienda digna a los sectores más vulnerables, propósito que los propios afectados denuncian como una promesa incumplida.
Hoy, la realidad para quienes habitan en el Plan Familia Feliz dista mucho de las expectativas, y la demanda constante de soluciones efectivas sugiere que el esplendor del programa aún está lejos de ser alcanzado.
