La obesidad afecta al sistema inmunitario de manera profunda y duradera. Un estudio liderado por la Universidad de Birmingham, publicado en EMBO Reports, demuestra que las células inmunitarias de personas que han padecido obesidad conservan alteraciones incluso una década después de perder peso. Estas marcas elevan el riesgo de enfermedades inflamatorias y crónicas, como diabetes y problemas cardiovasculares.
Mecanismos biológicos detrás del daño persistente
Durante la obesidad, el tejido adiposo genera inflamación crónica por hipoxia en adipocitos y liberación de ácidos grasos libres. Esto activa macrófagos M1 y linfocitos T (CD4+ y CD8+), promoviendo estrés oxidativo y resistencia a la insulina. Aunque la pérdida de peso reduce algunos marcadores, no revierte por completo la función de linfocitos NK ni la proliferación celular, según revisiones en SciELO y estudios animales.
Impacto a largo plazo: Obesidad afecta al sistema inmunitario por años
Investigaciones complementarias confirman que la obesidad afecta al sistema inmunitario bidireccionalmente. Por un lado, debilita defensas contra cáncer e infecciones al reducir linfocitos citolíticos. Por otro, fomenta autoinmunidad, como en esclerosis múltiple. En ratones con defectos en el gen Myd88, alteraciones inmunes en células T modifican el microbioma intestinal, aumentando absorción de grasas y peso corporal.
Evidencia de reversibilidad parcial
- Tras cirugía bariátrica con 20% de pérdida de peso, baja incidencia de cáncer y diabetes, pero persisten cambios en poblaciones linfocitarias.
- Restricción calórica moderada reduce neutrófilos y monocitos, aunque no corrige desequilibrios CD4/CD8.
- La leptina elevada en obesidad induce inflamación crónica, resistiendo corrección total.
Expertos como los del Instituto Puleva Nutrición destacan que la obesidad afecta al sistema inmunitario vía infiltración inmune en tejido graso, con implicaciones sistémicas. En República Dominicana, donde la obesidad supera el 30% en adultos, este hallazgo urge prevención temprana.
La obesidad afecta al sistema inmunitario no solo durante su presencia, sino una década después de perder peso, recordando la necesidad de enfoques integrales en salud pública.

