Los negociadores de Estados Unidos e Irán se encontrarán mañana en Pakistán para dar inicio a un proceso diplomático que busca poner fin a la guerra en Medio Oriente. Esta reunión en Islamabad representa un paso clave en medio de tensiones regionales que han escalado en las últimas semanas, con un alto el fuego temporal de dos semanas solicitado por el mediador paquistaní para evitar represalias militares.
Mediadores y delegaciones principales
JD Vance, vicepresidente estadounidense, liderará la delegación junto a Steve Witkoff, enviado especial a Medio Oriente, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. Por el lado iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, titular del Parlamento, estará acompañado del canciller Abbas Araghchi. El primer ministro paquistaní Shebbaz Sharif mediará estas conversaciones destinadas a negociar la posible paz entre Washington y Teherán.
Exigencias de Trump para negociar la posible paz
El presidente Trump ha delineado cinco demandas innegociables que complican el diálogo. Estas incluyen terminar el programa nuclear iraní, desmantelar la fabricación de misiles balísticos, liberar el tránsito en el Estrecho de Ormuz, cancelar el apoyo a grupos como Hezbolá, hutíes y Hamás, y suspender la represión contra la oposición. Fuentes diplomáticas destacan que Pakistán gestionó una prórroga militar para facilitar estas discusiones.
Las contrapropuestas de Khamenei
Mojtaba Khamenei, líder religioso iraní, responde con una lista más extensa de condiciones: reconocimiento del derecho a enriquecer uranio, garantía de no agresión, control del Estrecho de Ormuz, fin de la guerra regional e intervenciones en Líbano, retiro de fuerzas estadounidenses, reparaciones económicas, levantamiento de sanciones primarias y secundarias, y derogación de resoluciones de la AIEA y el Consejo de Seguridad de la ONU. Irán insiste en extender el alto el fuego a Líbano, afectado por recientes ataques.
El proceso para negociar la posible paz es frágil e incierto, con líneas rojas de ambos líderes que podrían asfixiar el avance. Países como China y Rusia aplauden el rol de Pakistán, mientras naciones como India, Irak y Europa negocian paso de petróleo por Ormuz, temiendo disrupciones económicas. El Departamento de Estado de EE. UU. mantiene vigilancia, y Teherán exige respeto a su soberanía.
Esta Cumbre de Islamabad podría marcar un giro, con plazos de seis meses para implementación y observadores como garantes. Sin embargo, expertos advierten que las posiciones opuestas demandan concesiones mutuas para lograr una paz duradera en Medio Oriente.
En última instancia, negociar la posible paz entre EE. UU. e Irán en Pakistán definirá el futuro regional, equilibrando seguridad y soberanía en un conflicto de semanas que amenaza la estabilidad global.

