El Estrecho de Ormuz, vía estratégica para el 20% del petróleo y gas mundial, vio pasar sus primeros buques este miércoles tras la reapertura acordada entre Irán y Estados Unidos. MarineTraffic reportó el tránsito del granelero NJ Earth, de armador griego, a las 08:44 GMT, y del Daytona Beach, con bandera de Liberia, a las 06:59 GMT. Ambos zarparon de Bandar Abbás en Irán.
Detalles de los primeros cruces por el Estrecho de Ormuz
Estos movimientos marcan el inicio de la distensión en un pasaje bloqueado por el conflicto. El ministro iraní Abás Araqchi indicó que los tránsitos durante las dos semanas de alto el fuego se coordinarán con las fuerzas armadas de su país, respetando limitaciones técnicas.
Contexto del alto el fuego y su impacto en el Estrecho de Ormuz
El acuerdo de alto el fuego, pactado el martes, busca calmar tensiones en Medio Oriente. Sin embargo, persisten dudas: cientos de buques, incluidos 426 petroleros, 34 portavehículos de GLP y 19 de GNL, permanecen varados en el Golfo Pérsico según Lloyd’s List. Expertos como Richard Meade, de esa publicación, advierten que los transportistas esperan más claridad de Irán para normalizar operaciones.
Antecedentes históricos del Estrecho de Ormuz
- En tiempos normales, por el Estrecho de Ormuz fluye el 20% del comercio global de hidrocarburos.
- El reciente conflicto redujo drásticamente el tránsito, elevando precios energéticos.
- Irán ha controlado el paso en crisis pasadas, como en 2019, tensionando mercados mundiales.
A pesar de los cruces iniciales, el tráfico reanuda con cautela. CNN reporta que la Guardia Revolucionaria iraní mantiene alertas, con ataques recientes contra Kuwait, Emiratos Árabes y Baréin, pese a la tregua. Israel pausó ofensivas sobre Irán pero continúa en Líbano.
Implicaciones económicas del Estrecho de Ormuz
La reactivación gradual podría estabilizar precios del crudo. Más de 800 buques esperan reiniciar rutas. Si la calma persiste, el flujo volverá a niveles preguerra, beneficiando economías dependientes de importaciones energéticas.
Este avance en el Estrecho de Ormuz ofrece esperanza, aunque la fragilidad del acuerdo exige vigilancia. Para República Dominicana y el mundo, la estabilidad en esta arteria marítima clave impacta directamente en costos de combustible y comercio global.
