La misión OSIRIS-REx de la NASA regresó con muestras del asteroide Bennu, un cuerpo carbonáceo de 500 metros que desconcertó a expertos por su superficie llena de bultos y grandes bloques. En lugar de la arena fina esperada, las imágenes mostraron un terreno accidentado y marcado, contradiciendo observaciones previas del telescopio Spitzer.
El asteroide Bennu, remanente de la formación temprana del sistema solar, ofrece pistas sobre orígenes planetarios y riesgos de impacto terrestre. Un estudio en Nature Communications, liderado por la Universidad de Arizona, NASA Johnson Space Center y Universidad de Nagoya, analizó estas muestras para desentrañar su estructura interna.
Baja inercia térmica explicada por grietas
Telescopios detectaron baja inercia térmica en el asteroide Bennu, sugiriendo una superficie que se calienta y enfría rápido, como arena. Sin embargo, la realidad mostró grandes bloques de roca porosos y agrietados. Las partículas se clasifican en tres tipos: hummocky rugosas y redondeadas, angulares densas y moteadas brillantes.
- Las hummocky tienen grietas tortuosas que reducen la inercia térmica y resisten fragmentación.
- Las angulares son más duras pero se fragmentan eficientemente por fisuras largas.
Estas grietas en las rocas del asteroide Bennu surgen de procesos geológicos, micrometeoritos e impactos térmicos, explicando su comportamiento térmico único.
Técnicas revelan el interior del asteroide Bennu
Tomografía y termografía sin contaminación
En el NASA Johnson Space Center, científicos como Nicole Lunning usaron tomografía computarizada por rayos X (XCT) y termografía con láser en una caja especial para evitar contaminación. Andrew Ryan, del Laboratorio Lunar y Planetario, confirmó que la inercia térmica de muestras es mayor que en órbita, coincidiendo con datos de Hayabusa-2 de JAXA.
Simulaciones digitales escalaron resultados a rocas grandes, validando que las grietas permiten perder calor rápido. Esto impacta modelos de evolución asteroidal y defensa planetaria.
Implicaciones para riesgos y historia solar
Entender cómo el asteroide Bennu absorbe y emite calor mejora predicciones de impactos y desvíos. Ron Ballouz destaca que valida observaciones telescópicas. La porosidad revela alteraciones por agua en su asteroide padre, conectando con meteoritos y la historia temprana del sistema solar.
El asteroide Bennu tiene un 0.057% de chance de impacto en 2182, según NASA, haciendo estos datos cruciales. Este hallazgo del asteroide Bennu redefine la ciencia planetaria sin sesgos ni exageraciones.
