La cartera vencida del sistema financiero dominicano continúa en ascenso y alcanzó RD$43,422 millones al primer semestre del 2025, lo que representa un incremento de RD$14,192 millones respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento, equivalente a 48.5%, refleja una tendencia preocupante en la morosidad en el sistema financiero, que ya se observa desde diciembre de 2023 y coloca el indicador cerca de los niveles registrados antes de la pandemia.
Indicadores de morosidad y su impacto
El índice de morosidad simple subió a 1.92%, un aumento de 0.51 punto porcentual respecto a junio de 2024. En el caso de las tarjetas de crédito, la morosidad superior a 90 días aumentó a 6.0%, mientras que el ratio de incumplimiento escaló a 9.5%. Ambos indicadores muestran un deterioro más acelerado que el del resto de la cartera, lo que evidencia que la morosidad en el sistema financiero afecta especialmente a los productos de consumo.
El deterioro de los ingresos como causa principal
El economista Francisco Tavárez atribuye este fenómeno al estancamiento de los ingresos y al freno de la economía dominicana durante 2025. “El incremento de la morosidad y la reducción de los saldos ahorrados por los hogares es un reflejo del deterioro de los ingresos y del freno de la economía”, explicó. En un contexto de bajo crecimiento y salarios limitados, aumenta la deuda en tarjetas de crédito y se producen retrasos en pagos de compromisos hipotecarios y de consumo.
Nuevos deudores y dependencia del crédito revolvente
Las tarjetas de crédito personales se consolidaron como la principal vía de incorporación de nuevos deudores al sistema. A junio de 2025, 111,197 personas ingresaron como nuevos deudores a través de este producto, representando el 59.4% del total acumulado en 12 meses. Este valor está muy por encima del promedio de los últimos 10 años (44.7%), evidenciando una creciente dependencia del crédito revolvente para cubrir necesidades de consumo.
El economista advirtió que este escenario es especialmente preocupante y peligroso, pues tiende a empobrecer y comprometer la economía del hogar, vital para el bienestar colectivo. La morosidad en el sistema financiero no solo afecta a los bancos, sino que también impacta directamente en la calidad de vida de los ciudadanos.
La morosidad en el sistema financiero es un indicador clave de la salud económica del país. Su persistente aumento, junto con el deterioro de los ingresos, señala la necesidad de políticas públicas que aborden el problema desde sus raíces. La morosidad en el sistema financiero seguirá siendo un tema central en el debate económico dominicano, y su evolución dependerá en gran medida de la capacidad del país para reactivar el crecimiento y mejorar los ingresos de los hogares.


