fraude ligado a identidad

Fraude digital en República Dominicana: cifras que siguen preocupando

Fraude digital y aumento del fraude ligado a identidad se han convertido en dos de los principales desafíos para el ecosistema financiero y de pagos en República Dominicana, pese a una reducción reciente en los intentos detectados en las transacciones en línea.

De acuerdo con datos sectoriales correspondientes al primer semestre de 2025, alrededor de un 8.6% de las transacciones digitales realizadas en el país presentó señales de fraude digital, lo que supone una caída cercana al 17% frente al mismo período del año anterior. Sin embargo, esa tasa continúa muy por encima del promedio regional, estimado en torno al 2.8% para varios mercados latinoamericanos con niveles comparables de digitalización.

Especialistas consultados señalan que esta reducción de intentos de fraude digital está vinculada a mayores controles de autenticación, inversiones en monitoreo de riesgos en tiempo real y campañas de educación financiera impulsadas tanto por bancos como por fintech y comercios electrónicos.

No obstante, el país se mantiene como uno de los entornos más desafiantes de la región en materia de ciberseguridad aplicada a pagos, comercio electrónico y banca móvil. En plataformas de transferencias y compras en línea, los intentos de fraude digital suelen concentrarse en robos de credenciales, clonación de tarjetas, phishing y ataques automatizados dirigidos a vulnerar cuentas de alto uso.

Cuando el fraude ligado a identidad supera a los controles

Mientras descienden los intentos directos de fraude digital, los analistas advierten un repunte notable del fraude ligado a identidad, modalidad que consiste en usar datos reales de terceros para abrir cuentas, solicitar créditos, realizar compras o acceder a servicios en línea sin autorización del titular.

Entre las prácticas más frecuentes se encuentran la suplantación de identidad con cédulas robadas o fotografiadas, la utilización de perfiles falsos en redes sociales para obtener información personal y la combinación de datos filtrados en brechas anteriores. Esta forma de fraude ligado a identidad resulta especialmente compleja de detectar porque, en apariencia, las operaciones cumplen con los requisitos formales de un cliente legítimo.

Impacto en bancos, fintech y comercios digitales

Las entidades financieras y las empresas de tecnología de pagos han tenido que reforzar sus sistemas de verificación biométrica, validación documental y análisis de comportamiento para contener tanto el fraude digital como el creciente fraude ligado a identidad. Estas inversiones incluyen desde soluciones de reconocimiento facial hasta algoritmos que identifican patrones atípicos en tiempo real.

Comercios electrónicos, operadores de delivery y plataformas de gaming también reportan incrementos de casos donde usuarios denuncian compras o suscripciones realizadas a su nombre, pero que en realidad responden a esquemas de fraude ligado a identidad apoyados en bases de datos obtenidas en el mercado negro digital.

Usuarios más expuestos en un entorno cada vez más digital

Los expertos consultados subrayan que la rápida adopción de pagos móviles, billeteras digitales y aplicaciones de servicios ha ampliado la superficie de ataque. Cuando las medidas de seguridad se concentran solo en bloquear el fraude digital más evidente, los grupos delictivos migran hacia técnicas de ingeniería social e identidad sintética, donde el fraude ligado a identidad se vuelve protagonista.

Ante este escenario, recomiendan a los ciudadanos proteger con mayor rigor su información personal, evitar compartir fotografías de documentos en aplicaciones de mensajería, activar la autenticación de dos factores y revisar de forma periódica sus estados de cuenta, ya que muchas operaciones de fraude digital se detectan tarde, cuando ya se ha consolidado el daño económico.

Retos para la regulación y la cooperación regional

Autoridades financieras y organismos supervisores de República Dominicana discuten ajustes normativos para fortalecer la prevención del fraude digital y del fraude ligado a identidad, incluyendo estándares más estrictos de verificación de clientes, intercambio de información entre entidades y obligaciones claras de notificación de incidentes.

La combinación de menor fraude digital directo, pero mayor peso del fraude ligado a identidad, plantea un nuevo mapa de riesgos para bancos, comercios y usuarios dominicanos y mantiene el tema en el centro del debate sobre seguridad en el ecosistema financiero digital del país.

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