Las autoridades de Finlandia detuvieron un buque de carga sospechoso de provocar daños en cables submarinos de telecomunicaciones en el Golfo Báltico, específicamente en la ruta entre Helsinki y Tallin, capital de Estonia. El incidente ocurrió la mañana del miércoles, cuando la operadora finlandesa Elisa detectó un corte en su infraestructura crítica alrededor de las 5 a.m., activando protocolos de seguridad marítima.
Intercepción del buque Fitburg
La Policía de Finlandia ubicó la embarcación en su zona económica exclusiva. Al inspeccionarla, observaron que la cadena del ancla llegaba hasta el fondo marino, ordenando a la tripulación izarla de inmediato. El buque, identificado como Fitburg, navegaba bajo bandera de San Vicente y las Granadinas, partiendo de San Petersburgo en Rusia con rumbo a Haifa, Israel. Fue escoltado a aguas territoriales finlandesas para investigaciones.
Investigación penal por daños a cables submarinos
La policía abrió un caso por daños criminales agravados, intento de daños agravados e interferencia agravada con telecomunicaciones. La tripulación, compuesta por 14 personas de nacionalidades rusa, georgiana, kazaja y azerbaiyana, permanece bajo custodia mientras se realizan interrogatorios. Un helicóptero de la Guardia de Fronteras facilitó la detección del ancla en contacto con el lecho marino.
Impacto confirmado en dos cables submarinos
Estonia verificó afectaciones en dos cables submarinos: uno de Elisa y otro de la sueca Arelion. El daño se produjo al transitar el Fitburg desde la zona económica estonia hacia la finlandesa. Este suceso evoca incidentes previos en el Golfo Báltico, como el sabotaje al gasoducto Nord Stream en 2022, que generó tensiones geopolíticas y resaltó vulnerabilidades en infraestructuras críticas europeas. Expertos en ciberseguridad marítima advierten que el 95% del tráfico de datos global pasa por cables submarinos, según reportes de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
Cautela sobre intencionalidad
El subjefe de policía de Helsinki, Heikki Kopperoinen, indicó al Helsingin Sanomat que es prematuro calificar el daño como intencional o accidental. El vicefiscal general Jukka Rappe mencionó “fuertes indicios de delito”, pero enfatizó la fase preliminar de la pesquisa. En contexto, el Golfo Báltico ha visto un aumento del 30% en incidentes sospechosos desde 2022, vinculados a disputas regionales, según datos de la OTAN.
- Origen: San Petersburgo, Rusia.
- Destino: Haifa, Israel.
- Tripulación: 14 miembros multinacionales.
Este caso subraya la fragilidad de los cables submarinos en el Golfo Báltico y la vigilancia intensificada en la zona.

