La expiración del START III marca un punto de inflexión en el control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia. Este tratado, conocido como New START, regulaba el número de ojivas y vectores estratégicos desde 2010, pero su fin deja sin límites verificables los arsenales de ambas potencias.
Contexto Histórico del START III
Orígenes y Límites del Tratado
Firmado en 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev, el START III limitaba cada lado a 1.550 ojivas nucleares desplegadas, 700 misiles lanzados desde tierra, mar o aire, y 800 aceptores instalados. Estas restricciones permitían inspecciones mutuas para verificar cumplimiento, un pilar de la transparencia durante la Guerra Fría y post-Guerra Fría.
Motivos de la Expiración
La expiración del START III ocurrió el 5 de febrero de 2026, tras una suspensión mutua en 2023. Rusia lo abandonó citando tensiones por la guerra en Ucrania y sanciones, mientras EE.UU. respondió suspendiendo inspecciones. Sin renovación, ambos acumulan armas sin tope, con Rusia reportando unas 1.500 ojivas activas y EE.UU. cerca de 1.400, según datos de la Federación de Científicos Americanos actualizados a 2025.
Implicaciones para el Arsenal Nuclear Mundial
Riesgos de Escalada y Carrera Armamentística
Sin el START III, el arsenal nuclear mundial podría crecer descontroladamente. Expertos como el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos advierten de una posible carrera armamentística similar a los 1980, cuando arsenales superaban las 70.000 ojivas. Hoy, con 12.000 ojivas globales (90% de EE.UU. y Rusia), la falta de verificación aumenta riesgos de malentendidos, como en la crisis de los misiles cubanos.
- Transparencia perdida: Sin inspecciones, dudas sobre conteos reales persisten.
- China en ascenso: Pekín, con 500 ojivas en expansión, podría llenar el vacío diplomático.
- Tensiones globales: Corea del Norte y otros aprovechan la incertidumbre.
Declaraciones oficiales destacan la gravedad: el secretario de Estado Antony Blinken urgió negociaciones, mientras Moscú exige condiciones previas. Analistas independientes señalan que la expiración del START III debilita el marco multilateral, recordando tratados previos como START I (1991) y II (1993).
En un panorama volátil, la expiración del START III obliga a la comunidad internacional a buscar nuevos acuerdos. Para República Dominicana y el Caribe, esto eleva preocupaciones sobre proliferación y estabilidad hemisférica, demandando vigilancia en foros como la ONU.
