La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una alerta urgente desde Ginebra: millones de personas con enfermedades desatendidas padecen además discriminación, estigma social y graves problemas de salud mental sin atención adecuada. Esta declaración coincide con la jornada mundial dedicada a estas patologías, que suman 21 tipos provocados por virus, bacterias y parásitos.
Impacto global de las enfermedades desatendidas
Estas afecciones, comunes en regiones tropicales pobres, afectan principalmente a comunidades vulnerables. La OMS estima que más de un millardo de personas en 149 países conviven con enfermedades desatendidas, causando deformidades, discapacidad y pobreza extrema. Ejemplos incluyen lepra, oncocercosis y filariasis linfática, que generan aislamiento social y depresión no tratada.
Crisis de salud mental ligada a enfermedades desatendidas
Estigma y discriminación como barreras
Expertos de la OMS destacan que el estigma agrava los cuadros mentales. Pacientes con úlceras de Buruli o dracunculiasis enfrentan rechazo familiar y laboral, lo que dispara ansiedad y suicidalidad. Un informe reciente revela que el 80% de afectados en África subsahariana reportan síntomas depresivos sin acceso a terapia.
- Virus y bacterias: Provocan dengue hemorrágico y tracoma, con secuelas psicológicas.
- Parásitos: Generan esquistosomiasis, afectando a 240 millones anualmente.
- Virus, bacterias, parásitos: Combinados, perpetúan ciclos de pobreza y trauma mental.
Contexto histórico y avances
Desde 2011, la OMS impulsa la Hoja de Ruta para las enfermedades desatendidas, logrando eliminar la dracunculiasis en varios países. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 interrumpió tratamientos, dejando a 1.500 millones en riesgo. En América Latina, incluyendo áreas cercanas a República Dominicana, la leishmaniasis cutánea suma casos con alto impacto psicosocial.
Autoridades llaman a integrar atención mental en programas contra enfermedades desatendidas. Organizaciones como la Alianza para las Enfermedades Tropicales Desatendidas respaldan esta visión, enfatizando intervenciones comunitarias.
La jornada mundial subraya la necesidad de fondos: solo el 1% del presupuesto global de salud va a estas dolencias. Millones esperan acción coordinada para romper el círculo de sufrimiento físico y emocional causado por las enfermedades desatendidas.

