La República Dominicana es conocida por saber captar la atención de sus residentes y visitantes, y esto no es para menos, ya que su belleza natural, cálida receptividad y sus impresionantes edificaciones llenas de historia son toda una experiencia que debes vivir. Entre tantas historias, y lugares sin igual, resalta por muchísimas cosas “Los molinos dominicanos”, el cual se encuentra ubicado en el Río Ozama desde el lado de Villa Duarte, Santo Domingo.
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Los Molinos Dominicanos: De empresa a obra de arte
Teniendo hoy día un impacto bastante significativo, Los molinos dominicanos, han contado con diversos cambios a lo largo de su historia. Pero, para comenzar, su construcción en 1959 contó con impresionantes estructuras cilíndricas verticales, diseñadas para el almacenamiento de granos. Su función principal era la de contener y preservar grandes cantidades de trigo y otros cereales; estableciéndose en ese entonces como una empresa estatal, la cual dejó de producir en 1965, pero a pesar de parar su producción, dos años después, empieza a tener nuevamente participación en el sector de alimentos.
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Carlos Cruz-Diez: Artista venezolano
Teniendo una trayectoria llena de grandes obras y expresiones, Carlos Cruz-Diez, fue un artista reconocido nacido en Caracas – Venezuela en el año 1923. Con el paso del tiempo y el estado en el que se encontraban las edificaciones de los molinos dominicanos, el venezolano Carlos Cruz-Diez, se toma la tarea de expresarse en ellas y para el año de 1994, dichas edificaciones se inauguran de nuevo, y esta vez se presentaron como una obra de arte cinético, ya que transformó los silos de los molinos en una experiencia colorida y dinámica, la cual tenía como idea honrar el parentesco de Cruz-Diez con Juan Pablo Duarte, así como también un símbolo de conexión entre la cultura venezolana y dominicana.

