Si algo es seguro sobre “Deadpool”, es que el personaje principal tiene clara su existencia en el universo; más específicamente, en el nuestro.
El audaz y vulgar mutante probablemente haga énfasis en su percepción del ámbito en el que se desarrolla, refiriéndose a un multiverso Marvel de gran valor, saturado y cada vez más complejo que incluye décadas, estudios y más películas de las que la mayoría puede recordar.
La saga de “Deadpool” se ha distinguido por ser una obra de superhéroes atípica y autoconsciente, ridiculizando elementos desde los cómics hasta la industria de Hollywood y su principal promotor, el coescritor y protagonista, Ryan Reynolds.

Por lo tanto, no sorprende que “Deadpool & Wolverine” profundice más en la tendencia de romper la cuarta pared, aún ajustándose al estereotipo de las películas de superhéroes que disfruta criticar.
Esta dicotomía (el hecho de que “Deadpool” comente sobre los clichés de las películas de cómics mientras es, de hecho, una película de cómic) se aborda de alguna manera en “Deadpool & Wolverine”, que se sumerge aún más en su género que sus predecesoras.
Quizás esto ofrezca a los espectadores una mayor comprensión sobre a quién está dirigida esta película. Después de todo, aquellos que detestan las películas de superhéroes no se convencerán solo por algunas bromas autorreferenciales sobre las historias débiles, los altos presupuestos para cameos estelares y el cliché del “aterrizaje de superhéroe” al que Deadpool, interpretado por Reynolds, hace alusión frecuentemente.
No obstante, en esta ocasión, el director Shawn Levy (su primer filme de Marvel) parece haber encontrado el equilibrio perfecto. Ciertamente, a Levy le beneficia tener un mayor presupuesto, más promoción y, claro está, un Hugh Jackman melancólico, quien finalmente aparece sin camisa como Wolverine, personaje del que se ha especulado largamente que Deadpool tiene, mm, sentimientos complicados.
Esa expectativa vuelve su relación, cargada de odio, afición y homoerotismo, aún más interesante. Las batallas entre ambos son tan fascinantes como sus momentos de sacrificio mutuo con el objetivo, ya lo adivinaste, de salvar el mundo.

En cuanto a nuestro mundo real, es relevante mencionar que las dos primeras entregas de “Deadpool” fueron lanzadas por 20th Century Fox, cuya adquisición por Walt Disney Co. abrió la posibilidad de integrar la franquicia al Universo Cinematográfico de Marvel.
No es sorprendente entonces que Deadpool & Wolverine explote al máximo esta amplia plataforma, que arrancó en 2008 con Iron Man de Robert Downey Jr. y ahora abarca más de 30 películas y una serie de programas de televisión. La compra también se convierte en motivo recurrente de sarcasmo por parte de Deadpool a lo largo del filme.
Aunque está cargada de referencias y cameos, “Deadpool & Wolverine” resulta accesible para el espectador común de Marvel, aunque no está de más haber visto la primera “Deadpool” y “Logan” de Jackman en 2017, anticipando el creciente interés en la violencia clasificada R en películas de superhéroes. La serie de Disney+ “Loki” también proporciona contexto valioso, pero no es esencial, acerca de la Autoridad de Variación Temporal, encargada de vigilar las líneas temporales del multiverso para prevenir “incursiones,” o la colisión catastrófica de universos.
Una característica distintiva de “Deadpool” ha sido su clasificación R y sus secuencias de acción llenas de violencia. Sea por un mayor presupuesto, la dirección de Levy o una mezcla de ambos, estas escenas son visualmente más impresionantes que antes.
Pero “Deadpool & Wolverine” cae en algunos de los desenlaces deus ex machina que frecuentemente afectan a las películas de superhéroes. La relación de Wade Wilson (la identidad real de Deadpool) con su ex(?) Vanessa se presenta de manera superficial, aunque es posible que esta ambigüedad simbolice el futuro incierto de Deadpool en el MCU.
El argumento tiende a perder dirección en ciertos momentos hacia el final. Una batalla en particular, repleta de cameos, se resuelve de una forma que deja al público esperando más después de un considerable desarrollo de la tensión. A pesar de contar con algunas apariciones estelares, es posible que el público se sienta defraudado por la ausencia de varios personajes referenciados del MCU.
Sin embargo, la escena final de batalla, sangrienta pero humorística, es suficiente para mantener el interés de la audiencia durante el último acto, reafirmando la identidad del filme como una divertida y bien ejecutada película de verano.
El único estreno del MCU en 2024, “Deadpool & Wolverine”, demuestra que no necesariamente el material original es lo que produce el llamado agotamiento de los superhéroes. Sugiere también, ante la decisión de Marvel de reducir la producción tras una pandemia y huelgas históricas en Hollywood, que un enfoque más detenido en el proceso de producción beneficia al producto final.
“Deadpool & Wolverine”, distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures, tiene una clasificación R (para mayores de 17 años) por su violencia intensa, lenguaje soez, gore y referencias sexuales. Duración: 127 minutos. Dos estrellas y media de cuatro.
(AP)
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