En el último día de la semana, el presidente de la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas), Juan Elías Pérez, anunció que las estaciones de combustibles afiliadas a la organización podrían dejar de cobrar con tarjetas bancarias y volver al uso exclusivo del efectivo, en un momento en que los plazos de negociación con las instituciones financieras han expirado sin llegar a un acuerdo.
La postura de Anadegas y sus argumentos
Pérez afirmó que en „cualquier momento“ se dejarían de aceptar pagos con tarjeta, pues la banca le “quita” RD$8.00 de la utilidad bruta por cada galón vendido. Además, explicó que el banco retiene RD$8.45 de los RD$27.07 que se generan por galón, lo que haría el negocio insostenible. Según el mandatario de Anadegas, “la banca nos quita por cada galón consumido en cada estación”, y “no es rentable recibirlas”.
El presidente indicó que se han agotado los plazos negociados: primero un periodo de 30 días, luego 15 y finalmente 9, sin que se haya concretado una reunión con los bancos. “En cualquier momento estaremos dejando de recibir pagos con tarjetas de crédito, para nosotros no es rentable recibirlas”, recordó.
Antecedentes del conflicto
El 7 de julio pasado, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, junto con el director ejecutivo de Pro Consumidor, Eddy Alcántara, se reunió con representantes de Anadegas con el objetivo de dialogar sobre las comisiones aplicadas a los pagos con tarjetas. Durante el encuentro, se acordó un plazo de 90 días para que se llegara a un consenso y se buscara una solución al problema de los márgenes.
Sin embargo, la falta de avances en las negociaciones ha llevado a la organización a volver a la postura de “cualquier momento” de rechazo de los pagos con tarjeta. Los miembros de Anadegas han pedido que los consumidores “echen la culpa” a la banca nacional cuando no puedan pagar sus combustibles con tarjeta, subrayando que los márgenes hacen “insostenible” el negocio.
Repercusiones para los consumidores
Si Anadegas cumple con su amenaza, los usuarios que habitualmente utilizan tarjetas de crédito o débito para pagar gasolina se verían obligados a recurrir al efectivo. Esto implicaría que las estaciones tendrían que gestionar más efectivo en caja, con un incremento en los riesgos de seguridad y los costos operativos relacionados con el manejo de billetes.
Asimismo, el cambio de modalidad de pago podría afectar la dinámica de las transacciones y la comodidad de los clientes, especialmente en áreas donde el acceso a efectivo es limitado o donde la infraestructura bancaria es más eficiente que el manejo físico de dinero.
Reacción de las instituciones financieras
Hasta la fecha, las instituciones bancarias no han emitido una respuesta oficial ante la amenaza de Anadegas. Se espera que las entidades financieras revisen sus políticas de comisión y los márgenes de ganancia para las estaciones de combustibles, con el fin de evitar una escalada que afecte al sector.
Perspectivas futuras
El escenario se complica si Anadegas logra imponerse en el mercado, pues las estaciones de combustibles podrían perder clientes que prefieran la comodidad de las tarjetas. No obstante, la organización sostiene que la rentabilidad de las ventas es prioritaria y que el efectivo representa la única alternativa viable.
Créditos de la fuente: deultimominuto.com
