El dirigente político Alejandro Cruz ha hecho públicas sus preocupaciones sobre una crisis en el PLD de dimensiones considerables, señalando que la organización sufre un deterioro estructural causado por la falta de formación de cuadros y el predominio del amiguismo en los procesos de selección de liderazgo. Según Cruz, la crisis en el PLD se manifiesta en una cultura donde aspirantes buscan posiciones en el Comité Político sin contar con los méritos necesarios, generando un ambiente donde “todos se sienten jefes” y erosionando la disciplina que históricamente caracterizó al partido.
El deterioro comenzó con la pérdida de respeto institucional
Cruz atribuye el origen de la crisis en el PLD a un quiebre fundamental: la pérdida de respeto hacia figuras de relevancia como Leonel Fernández. Esta ruptura, según el dirigente, marcó un precedente negativo que se replicó posteriormente con otros líderes. La misma actitud que cuestionó a Fernández fue dirigida después contra Francisco Javier García e incluso contra Danilo Medina, demostrando un patrón de descentralización del poder que ha fragmentado la organización.
El dirigente rechazó categóricamente los rumores sobre supuestos acuerdos entre Francisco Javier García y Leonel Fernández, calificándolos como infundados. Cruz aseguró tener conocimiento directo de los encuentros del exmandatario y negó que García haya sostenido reuniones relevantes con él, desmintiendo lo que consideró una estrategia de desacreditación política.
Resultados electorales y apoyo interno
Respecto al desempeño electoral, Cruz defendió los números de Francisco Javier García, argumentando que no puede evaluarse el posicionamiento individual cuando el partido en su conjunto apenas alcanzaba entre 8% y 12% en las encuestas. No obstante, destacó un dato significativo: en una contienda interna, García obtuvo respaldo cercano al 70% del Comité Central, lo que evidenciaría un avance sustancial dentro de la estructura partidaria, contradicting externa crítica.
Laboratorio político y división de la oposición
Cruz advirtió sobre la existencia de un supuesto “laboratorio político” operando desde oficinas en la Cámara de Diputados, cuyo propósito sería fragmentar a la oposición, particularmente al PLD y la Fuerza del Pueblo. Estas maniobras, según el dirigente, han profundizado las fracturas internas y debilitado la capacidad de ambas organizaciones para coordinar estrategias unificadas frente al oficialismo, limitando su poder de respuesta política.
La denuncia de Alejandro Cruz refleja tensiones estructurales en el PLD que trascienden los conflictos personales, señalando problemas sistémicos en la crisis en el PLD relacionados con gobernanza interna, selección de liderazgo y disciplina partidaria. Estas cuestiones representan desafíos significativos para la viabilidad futura de la organización.

