Ciencia e incendios vuelve a ocupar el centro de la respuesta operativa en España, donde el CSIC asesora a los equipos de extinción con previsiones del viento, análisis de áreas quemadas y apoyo técnico sobre la evolución del fuego.
La intervención se concentra en los incendios de Castellón, Madrid, Toledo y Ávila, mientras los especialistas trabajan para anticipar cambios meteorológicos que pueden acelerar o frenar el avance de las llamas.
Diego Intrigliolo, representante del CSIC en el Cecopi del incendio de Castellón, explicó que el grupo de asesoramiento en desastres y emergencias fue activado para ofrecer apoyo científico-técnico en tiempo real. Su foco principal está en la velocidad y dirección del viento, dos variables que condicionan tanto la propagación como la extinción.
Ese trabajo no sustituye a los bomberos ni a las autoridades de emergencia, pero sí añade información útil para decidir dónde desplegar medios terrestres y aéreos. En incendios de gran complejidad, esa diferencia puede ahorrar tiempo crítico.
Viento, inversión térmica y visibilidad
Intrigliolo detalló que el viento puede cambiar el comportamiento del fuego y también limitar el uso de hidroaviones y helicópteros. En Castellón, además, se registró una inversión térmica, fenómeno en el que el humo queda atrapado cerca de la superficie y reduce la visibilidad.
Ese tipo de condiciones dificulta la operación aérea y obliga a ajustar la estrategia de ataque. Según el experto, las simulaciones permiten prever cuándo se formará y cuándo se disipará ese episodio, una información clave para priorizar zonas de intervención.
Satélites, drones y áreas quemadas
Además de la meteorología, el equipo del CSIC apoya la evaluación de las áreas quemadas con distintas fuentes de información, incluidos satélites y drones. Esa combinación permite seguir el frente de llama, medir progresión y detectar cambios en la intensidad del incendio.
La utilidad de ciencia e incendios no se limita a la emergencia inmediata. También aporta una lectura más precisa del terreno afectado y del comportamiento del fuego, algo esencial en un país donde la temporada de incendios se alarga por olas de calor y sequedad acumulada.
Ciencia e incendios en otras emergencias
El GADE del CSIC ya ha sido activado en otras crisis recientes, como la dana de Valencia de 2024, la erupción de La Palma y el incendio de Las Médulas en León. En esta ocasión, unos 20 investigadores de distintos centros trabajan de forma coordinada para ofrecer asistencia científica sobre el terreno.
ciencia e incendios, ciencia e incendios y ciencia e incendios resumen una tendencia cada vez más visible: la extinción moderna ya no depende solo de la fuerza operativa, sino también de la lectura inmediata de datos atmosféricos, satelitales y territoriales.
En el caso de Castellón, esa ayuda puede marcar la diferencia entre avanzar a ciegas o actuar con una previsión más fina del fuego. Para los equipos de emergencia, esa información ya forma parte de la toma de decisiones en plena crisis.
La combinación de ciencia e incendios, meteorología aplicada y observación remota confirma que la respuesta a grandes fuegos requiere hoy más que agua y personal: necesita información exacta, rápida y verificable.
