El ataque masivo de anoche a Kiev con drones y misiles rusos ha cobrado al menos una vida y afectado gravemente la capital ucraniana. El presidente Volodímir Zelensky interpretó este bombardeo como prueba clara de que Rusia no quiere terminar la guerra, según sus declaraciones en la red social X.
Los equipos de emergencia continúan las labores de rescate en busca de una persona atrapada bajo escombros de un edificio residencial. El ataque masivo de anoche a Kiev apuntó principalmente a instalaciones energéticas e infraestructura civil, dejando sin electricidad ni calefacción varios distritos de la ciudad y sus alrededores.
Detalles del ataque masivo de anoche a Kiev
Desde la noche anterior, Rusia lanzó cerca de 500 drones, incluyendo un gran número de shaheds, y 40 misiles, entre ellos hipersónicos Kinzhal. Estos ataques representan una escalada en la intensidad de los bombardeos, que buscan maximizar el impacto en la población civil y presionar internacionalmente a Ucrania.
Zelensky: Rusia no quiere terminar la guerra
“No quieren terminar la guerra y buscan aprovechar cualquier oportunidad para causar aún más sufrimiento a Ucrania y aumentar su presión sobre otros países del mundo”, afirmó Zelensky. Estas palabras llegaron horas antes de su partida hacia Estados Unidos, donde se reunirá con el presidente Donald Trump para discutir un plan concreto contra la invasión rusa.
Contexto de la escalada en Kiev
- El ataque masivo de anoche a Kiev es el más intenso en semanas, con impactos directos en zonas habitadas.
- Desde febrero de 2022, Rusia ha desplegado miles de drones shahed iraníes, con Ucrania derribando el 80% en defensas recientes, según reportes militares.
- Expertos en conflictos internacionales destacan que estos bombardeos coinciden con negociaciones de paz, endureciendo la posición rusa.
El viaje de Zelensky a EE.UU. se enmarca en un plan de 20 puntos para la paz, presentado días atrás, que incluye garantías de seguridad y reconstrucción. Este ataque masivo de anoche a Kiev complica las perspectivas diplomáticas, al evidenciar la renuencia rusa a ceder. En el marco de más de tres años de conflicto, con miles de civiles afectados, Ucrania insiste en que Rusia no quiere terminar la guerra, priorizando la presión militar sobre el diálogo.
La situación en Kiev recuerda patrones de ataques previos, como los de invierno 2024, que cortaron el 50% de la energía nacional. Analistas observan que mientras persista el ataque masivo de anoche a Kiev y similares, cualquier avance en mesas de negociación enfrentará obstáculos significativos.
