Mi vida en canciones llevó a Stephany Ortega al Teatro Nacional con una propuesta íntima que combinó técnica lírica, memoria afectiva y repertorio popular. La soprano dominicana ofreció un recorrido musical en el Café Teatro Juan Lockward, acompañada por el maestro Manuel Tejada y una banda de músicos destacados.
El concierto apostó por una puesta en escena sobria, cercana y centrada en la voz. En Mi vida en canciones, Ortega enlazó temas de distintas generaciones y estilos, desde baladas hasta piezas de corte clásico y popular, con títulos como “Derroche”, “Vuelve”, “Mediterráneo”, “O sole mio” y “Con te partirò”.
La selección no fue casual. Mi vida en canciones funciona como una especie de autobiografía musical, en la que cada tema remite a etapas personales y a referencias compartidas por el público. Esa mezcla explica buena parte del impacto de la función en Santo Domingo.
Stephany Ortega, técnica lírica y conexión popular
Stephany Ortega, ganadora del Premio Soberano como Cantante Lírica y radicada en Luxemburgo, reafirma con este formato una línea artística que ha sostenido en escenarios internacionales: llevar la formación clásica a un lenguaje accesible sin perder rigor interpretativo.
En Mi vida en canciones, esa fórmula se apoyó en arreglos cuidados y en el trabajo de Manuel Tejada, figura clave para sostener el balance entre lo académico y lo popular. El resultado fue un espectáculo breve, directo y emocional, pensado para un público amplio.
Mi vida en canciones vuelve al Juan Lockward
Tras el estreno realizado la noche del viernes, Mi vida en canciones regresó este sábado 1 de agosto para una segunda y última función en el mismo espacio del Teatro Nacional Eduardo Brito. La respuesta del público confirmó el interés por propuestas donde la música académica se presenta sin solemnidad excesiva y con narrativa escénica clara.
Una fórmula que gana espacio en la escena local
En la escena dominicana, los conciertos íntimos han ganado presencia porque permiten una relación más directa entre artista y audiencia. En ese contexto, Mi vida en canciones se inserta como una apuesta coherente: repertorio reconocible, lectura elegante y una intérprete con trayectoria dentro y fuera del país.
La propuesta deja en evidencia que Stephany Ortega sigue consolidando un perfil poco común en el mercado regional: una soprano capaz de moverse entre la ópera, la canción popular y el formato de concierto narrativo. Mi vida en canciones cierra así una presentación donde la emoción no dependió del exceso, sino de la precisión artística y de la cercanía con el público.
