El vórtice polar ha desencadenado la mayor tormenta de nieve en Estados Unidos, dejando un saldo devastador de al menos 20 muertos y cientos de miles de hogares sin electricidad. Temperaturas bajo cero han paralizado vastas regiones, con estados de emergencia declarados y miles de vuelos cancelados por condiciones extremas.
Origen y mecánica del vórtice polar
El vórtice polar es un sistema de vientos fríos y giratorios en la estratosfera sobre los polos, que normalmente queda confinado en latitudes altas. Cuando se debilita, este remolino masivo de aire helado se desplaza hacia el sur, trayendo olas de frío polar a continentes como Norteamérica. Expertos de la NOAA explican que el cambio climático agrava estos eventos al calentar la estratósfera y desestabilizar el vórtice.
Impactos históricos de eventos similares
La tormenta de nieve récord y sus cifras
Esta tormenta de nieve, conocida como la más intensa en décadas, ha superado registros previos como el Polar Vortex de 2014 o el de 2019, que causaron 21 muertes y afectaron a 200 millones de personas. En esta ocasión, ventiscas han acumulado hasta 60 centímetros de nieve en el noreste, con vientos de 100 km/h. Autoridades reportan más de 500.000 hogares sin luz en estados como Nueva York y Pensilvania.
- Muertes confirmadas: al menos 20 por hipotermia y accidentes viales.
- Vuelos cancelados: más de 10.000 en aeropuertos mayores.
- Emergencias: Texas y el Medio Oeste bajo alerta roja por hielo negro.
Opiniones expertas sobre el vórtice polar
Climatológos como Judah Cohen de Atmospheric and Environmental Research advierten que estos episodios del vórtice polar se intensifican con el calentamiento global, creando un patrón de extremos opuestos: inviernos gélidos en EE.UU. y sequías en otros lados. El Servicio Meteorológico Nacional confirma que esta irrupción polar persiste hasta finales de mes.
Desde República Dominicana, donde seguimos estos fenómenos con interés por sus ramificaciones globales, el vórtice polar subraya la vulnerabilidad climática compartida. Históricamente, eventos como el de 1994 congelaron el Mississippi; hoy, la preparación ha mejorado con alertas tempranas, pero las pérdidas humanas persisten.
El vórtice polar no es nuevo, pero su frecuencia sí lo es, según la NASA.
En última instancia, este vórtice polar recuerda la imprevisibilidad del clima moderno, exigiendo respuestas coordinadas más allá de fronteras.

