Un estudio reciente expone la presencia de químicos peligrosos en extensiones capilares vendidas en Estados Unidos, tanto las de cabello humano como las sintéticas. Publicado por Scientific American, el análisis advierte sobre compuestos relacionados con cáncer, defectos congénitos y trastornos reproductivos, generando alarma en un mercado masivo.
La investigación, liderada por la científica Elissia T. Franklin del Silent Spring Institute, examinó 43 muestras de extensiones capilares. Detectaron 169 compuestos químicos, de los cuales 12 figuran en la Proposición 65 de California por sus riesgos graves para la salud. Solo dos muestras carecían de estas sustancias nocivas.
Entre los más preocupantes destacan los compuestos organoestánnicos, disruptores endocrinos presentes en el 10% de las probetas, con niveles que en algunos casos exceden normas de la Unión Europea. También se hallaron altos niveles de cloro en extensiones capilares sintéticas, hasta 277.000 microgramos por gramo, superando umbrales del CDC que provocan irritación pulmonar por inhalación. Restos de flúor, ligados a infertilidad, y organohalógenos cancerígenos completan el panorama alarmante.
Falta de regulación agrava el problema
Estados Unidos carece de estándares específicos para químicos peligrosos en extensiones capilares, lo que impide evaluar riesgos a largo plazo. Franklin señaló a Scientific American que aún no se definen niveles seguros, contrastando con regulaciones europeas más estrictas. De más de 900 firmas químicas identificadas, se clasificaron riesgos mediante bibliotecas especializadas.
Impacto cultural en la comunidad afroamericana
El uso de extensiones capilares tiene raíces profundas en la comunidad afrodescendiente de EE. UU., donde más del 70% de mujeres negras las emplea anualmente en trenzas y peinados protectores. Esta práctica cultural eleva la exposición a químicos peligrosos en extensiones capilares. Franklin, de esa comunidad, lamentó: “Mi gente enfrenta sustancias nocivas en tradiciones arraigadas como las trenzas”.
Contexto histórico y llamados a la acción
Históricamente, productos capilares para afrodescendientes han contenido químicos tóxicos, como relajadores con hidróxido de sodio, prohibidos en partes de Europa. Expertos de la American Cancer Society urgen pruebas independientes y etiquetado claro. Consumidores deben optar por marcas certificadas orgánicas para minimizar riesgos.
- Recomendaciones: Verificar etiquetas libres de ftalatos y metales pesados.
- Buscar extensiones de fuentes éticas, sin tratamientos químicos.
- Monitorear síntomas como irritación o fatiga endocrina.
Este estudio subraya la urgencia de regular químicos peligrosos en extensiones capilares, protegiendo a millones de usuarias en EE. UU. y más allá, incluyendo comunidades latinas en República Dominicana.

