La ciencia vuelve a colarse en los bares de España con la undécima edición de Pint of Science, un festival internacional que transforma durante tres noches los locales de ocio en pequeños laboratorios abiertos al público.
La ciencia vuelve a llenar los bares de 114 ciudades
Del 18 al 20 de mayo, La ciencia vuelve a ser protagonista fuera de las universidades y centros de investigación. Bares y cafeterías de unas 114 ciudades y municipios españoles acogerán charlas, demostraciones y coloquios en un ambiente informal, con entrada gratuita y consumo a precios habituales del local.
Según datos de la organización, España es uno de los países con mayor participación dentro de la red global de Pint of Science, un proyecto nacido en Reino Unido en 2013 con la idea de que cualquier persona pueda sentarse con una bebida y conversar cara a cara con investigadores activos.
Pint of Science: once años acercando la ciencia al público
La ciencia vuelve cada año a estos espacios cotidianos con un formato directo: intervenciones breves, lenguaje sencillo y turno amplio de preguntas. En esta undécima edición participan cientos de científicos de universidades, hospitales, centros públicos de investigación y empresas tecnológicas.
Las charlas se agrupan en grandes temáticas como tecnología y gaming, salud, medioambiente, neurociencia, astronomía o cultura científica. En la rama tecnológica se abordan asuntos como inteligencia artificial aplicada a la medicina, videojuegos serios para educación, ciberseguridad doméstica o el impacto de los datos en la vida diaria.
Un formato de bar para temas complejos
Organizadores explican que el objetivo es romper la distancia entre el laboratorio y la calle. En lugar de conferencias académicas, se apuesta por historias personales sobre cómo se hace ciencia, qué se investiga en España y cómo esos avances repercuten en la vida cotidiana. La ciencia vuelve aquí a su dimensión más humana: investigadores contando aciertos, dudas y fracasos en un tono cercano.
Participación, preguntas y lenguaje claro
Las actividades se diseñan para atraer a personas sin formación técnica. Se evitan tecnicismos, se usan ejemplos prácticos y se anima al público a preguntar desde el primer minuto. Los organizadores insisten en que no se trata de dar una clase, sino de generar conversación y espíritu crítico en un momento marcado por la desinformación.
Impacto social y expansión internacional
Más allá del ambiente festivo, La ciencia vuelve a ponerse sobre la mesa como herramienta de cohesión social. Según la red internacional de Pint of Science, decenas de miles de personas asisten cada año a estas charlas en más de una veintena de países, lo que convierte el evento en uno de los mayores movimientos de divulgación científica simultánea del mundo.
Para los investigadores jóvenes, este formato sirve también como entrenamiento en comunicación pública y como ventana para dar a conocer proyectos financiados con dinero público. Universidades y centros de investigación respaldan cada vez más el festival al considerarlo una vía eficaz para rendir cuentas a la sociedad.
La ciencia vuelve como respuesta a la desinformación
En un contexto donde bulos y teorías sin base científica circulan con facilidad en redes sociales, festivales como este muestran otra cara: La ciencia vuelve a ocupar espacios cotidianos para explicar con calma qué se sabe, qué no y por qué los procesos de verificación y revisión son esenciales.
Con esta undécima edición, La ciencia vuelve a demostrar que también puede vivir en una mesa de bar, entre risas, preguntas incómodas y curiosidad genuina, lejos de la solemnidad de los auditorios tradicionales.

