El Gobierno de Nicaragua, liderado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, evalúa una posible negociación con EE.UU. después de la caída de Nicolás Maduro, su aliado clave en Venezuela. Expertos del Centro de Estudios Transdisciplinarios, con sede en San José, divulgaron este lunes un análisis que apunta a este giro estratégico.
Análisis de expertos sobre la negociación con EE.UU.
El informe destaca que la pérdida de Maduro debilita la posición de Ortega-Murillo. Históricamente, Nicaragua ha mantenido lazos estrechos con el chavismo desde 2007, recibiendo apoyo petrolero y financiero estimado en miles de millones de dólares. Sin ese respaldo, el régimen enfrenta sanciones estadounidenses intensificadas desde 2018, que incluyen congelamiento de activos y restricciones a funcionarios sandinistas.
Declaraciones de analistas centroamericanos subrayan que una negociación con EE.UU. podría aliviar presiones económicas. En 2024, el PIB nicaragüense creció solo un 3,6%, según datos del Banco Central, afectado por migración masiva y boicots internacionales tras las elecciones controvertidas de 2021.
Contexto histórico de tensiones entre Nicaragua y Washington
Antecedentes de la alianza con Venezuela
Desde la llegada de Ortega al poder, Nicaragua alineó su política exterior con Venezuela. Acuerdos como el ALBA proporcionaron combustible subsidiado, vital para la economía local. La caída de Maduro, ocurrida recientemente, deja a Managua sin ese soporte, forzando a reconsiderar opciones.
- Sanciones de EE.UU. han impactado a más de 250 funcionarios nicaragüenses.
- Exilio de opositores supera las 300.000 personas desde 2018.
- Presión internacional crece por violaciones a derechos humanos documentadas por la OEA.
Posibles términos de la negociación con EE.UU.
Expertos prevén que cualquier diálogo incluiría liberación de presos políticos y reformas electorales. En paralelo, Ortega ha fortalecido nexos con Rusia y China, pero la negociación con EE.UU. emerge como salida pragmática. Voces en Washington, como el Departamento de Estado, han reiterado disposición a dialogar si hay avances en democracia.
Este escenario refleja la volatilidad regional post-Maduro. Nicaragua busca estabilidad, y la negociación con EE.UU. podría redefinir su aislamiento. Analistas coinciden: el cambio en Caracas acelera movimientos en Managua.

