La Ceiba El Salado

La Ceiba y El Salado volvieron a estar en el centro del debate público

La Ceiba y El Salado volvieron a estar en el centro del debate público tras el reconocimiento de dominicanos de la diáspora que agradecieron al Gobierno por abrir espacio al diálogo sobre el ordenamiento territorial en Verón-Punta Cana. La postura fue expresada por comunitarios oriundos de La Altagracia, quienes pidieron que el proceso avance con ley, participación y transparencia.

En Nueva York, el dirigente Michael Peralta habló en nombre de varios higüeyanos residentes en esa ciudad y valoró que el presidente Luis Abinader y el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, escucharan los reclamos de La Ceiba y El Salado. Según expuso, lo importante ahora es que el plan territorial se construya con vistas públicas, consultas y mesas de trabajo.

La Ceiba y El Salado piden participación real

Peralta sostuvo que la discusión sobre La Ceiba y El Salado no debe limitarse a un anuncio político, sino convertirse en un proceso verificable y abierto a todos los sectores. También agradeció el acompañamiento del monseñor Jesús Castro Marte, a quien se atribuye un rol de mediación para facilitar un acuerdo más amplio.

El planteamiento central de la diáspora es que La Ceiba y El Salado no rechazan el ordenamiento territorial ni la protección ambiental. Lo que reclaman, de acuerdo con lo expresado, es un modelo que combine seguridad jurídica, desarrollo y respeto por los derechos de las comunidades.

Ordenamiento territorial y presión comunitaria

El caso de La Ceiba y El Salado se inserta en una zona de fuerte crecimiento urbano y turístico, donde el uso de suelo, la expansión inmobiliaria y la protección de áreas habitadas suelen generar tensiones. En ese contexto, la participación comunitaria resulta clave para evitar decisiones tomadas sin consenso local.

Los comunitarios también dijeron que permanecerán atentos al cumplimiento de los compromisos anunciados por las autoridades. Para ellos, el valor del proceso dependerá de que La Ceiba y El Salado tengan voz efectiva en las decisiones finales y no solo una consulta simbólica.

La Ceiba y El Salado y el peso de la diáspora

El pronunciamiento desde Nueva York refuerza el papel de la diáspora dominicana como actor de presión y seguimiento sobre asuntos locales en la República Dominicana. En este caso, la comunidad vinculada a La Ceiba y El Salado dejó claro que respaldará toda salida institucional que preserve el interés colectivo.

“Cuando el Gobierno escucha al pueblo, fortalece la democracia y construye confianza”, afirmó Peralta al valorar la apertura al diálogo sobre La Ceiba y El Salado.

La expectativa ahora se concentra en que las mesas de trabajo, las vistas públicas y la mediación anunciada produzcan acuerdos concretos. Para los residentes y oriundos de La Ceiba y El Salado, el desafío será convertir el diálogo en decisiones medibles, con reglas claras y sin privilegios.

La Ceiba y El Salado en espera de resultados

Mientras avanza el proceso, la diáspora insiste en que La Ceiba y El Salado deben ser parte de una planificación territorial transparente, legal e inclusiva. Ese criterio, aseguran, será la prueba real de que el Gobierno atendió el reclamo comunitario y no solo abrió una conversación temporal.

La Ceiba y El Salado seguirán vigilantes para que el ordenamiento territorial se traduzca en hechos, participación y respeto a las comunidades.

 

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