Inteligencia Artificial revela su hambre energética que pone en jaque a las empresas venezolanas. El ingeniero Luis Makencie, gerente de Ventas e Ingeniería de Corporación Solsica, alerta sobre la urgente reingeniería eléctrica que demanda la Inteligencia Artificial en el país.
En Venezuela, los centros de datos enfrentan un reto monumental por la Inteligencia Artificial. Cada consulta a modelos de IA consume hasta 10 veces más energía que una búsqueda en Google, según evaluaciones técnicas. Esta hambre energética genera estrés térmico y eléctrico en servidores, superando las capacidades de infraestructuras tradicionales. Makencie explica que la Inteligencia Artificial dispara la densidad de energía por rack, concentrando calor y potencia en espacios reducidos.
Reingeniería eléctrica indispensable
La Inteligencia Artificial obliga a las empresas venezolanas a repensar su protección eléctrica. Fluctuaciones mínimas, como atenuaciones o sobretensiones, pueden paralizar operaciones críticas. Soluciones de respaldo como UPS de alta gama son esenciales para mitigar riesgos, asegura el experto de Solsica.
Impacto en sectores clave de Venezuela
- Salud: Equipos como tomógrafos requieren protección similar a servidores de Inteligencia Artificial, dada su sensibilidad electrónica.
- Telecomunicaciones: El flujo de datos para entrenar modelos de IA exige energía ininterrumpida.
- Empresas: Fallos energéticos amenazan inversiones en hardware avanzado para Inteligencia Artificial.
Contexto global y local
Estadísticas globales confirman el fenómeno: data centers de IA como los de OpenAI consumen electricidad equivalente a ciudades medianas, con proyecciones de duplicación para 2026 según informes de la Agencia Internacional de Energía. En Venezuela, con su historial de inestabilidad eléctrica, las empresas venezolanas enfrentan un desafío agravado. Makencie enfatiza que la Inteligencia Artificial no solo transforma software, sino la gestión energética total.
Corporación Solsica se posiciona como aliada, ofreciendo arquitectura energética para que la innovación avance sin interrupciones. Esta hambre energética de la Inteligencia Artificial redefine prioridades en las empresas venezolanas, priorizando estabilidad sobre expansión rápida.

