Trabajadores dominicanos y el choque con la canasta básica
Las estadísticas citadas del Banco Central muestran que la brecha entre salario e inflación de la vida diaria sigue abierta. La canasta básica familiar se ubicó en RD$49,268.36 para los primeros cinco meses de 2026, prácticamente al mismo nivel que el ingreso que solo una minoría alcanza.
En la práctica, eso significa que la mayoría de los trabajadores dominicanos no logra cubrir con un solo sueldo el costo básico de alimentación, transporte y servicios. El dato es más duro en los segmentos con menor productividad y en las actividades informales, donde los ingresos reportados están todavía más alejados del umbral mensual de RD$50,000.
Trabajadores dominicanos en el sector privado
En el sector privado, el salario promedio más bajo se mueve en torno a RD$7,206.41 en el decil inferior, mientras que solo el decil 9 supera el umbral de RD$50,000 con RD$50,093.16. Esa distribución deja a ocho de cada diez empleados privados por debajo del costo de la canasta básica.
Los aumentos salariales recientes, aunque relevantes, no han cerrado esa distancia. Desde febrero de 2026, el salario mínimo del sector privado no sectorizado varía entre RD$16,993.20 y RD$29,988.00, según el tamaño de la empresa, montos que siguen por debajo del gasto familiar promedio estimado por el propio mercado.
Trabajadores dominicanos en el Estado y el empleo informal
El sector público también enfrenta una brecha importante. De acuerdo con las cifras divulgadas, cerca del 90% de los servidores públicos no alcanza ingresos mensuales de RD$50,000. En otras palabras, el techo salarial estatal sigue lejos de igualar el costo de vida urbano.
La situación es todavía más crítica entre los ocupados por cuenta propia y los informales, que representan el 54.1% de la fuerza laboral. En ese grupo, el ingreso promedio va desde RD$7,204.38 en el primer decil hasta RD$45,278.59 en el noveno, por debajo del nivel requerido para cubrir la canasta básica.
Trabajadores dominicanos y el pluriempleo
La insuficiencia salarial ha empujado a más de 100 mil personas a sostener dos o más empleos. Esa realidad, según dirigentes sindicales, obliga a jornadas de 12 y hasta 16 horas diarias y reduce el tiempo de descanso, estudio y vida familiar.
“La mayoría de los aumentos salariales se ha quedado muy por debajo del costo de la canasta familiar”, expresó Rafael “Pepe” Abreu, presidente de la CNUS.
Gabriel del Río Doñe, de la CASC, sostuvo que el modelo económico vigente no garantiza condiciones dignas para la mayoría asalariada. En el caso de enfermería, el gremio advierte que incluso con alzas recientes persisten nóminas por debajo de RD$20,000 en parte del personal.
El debate sobre los trabajadores dominicanos vuelve así al punto central: salarios, productividad y costo de vida siguen desalineados. Mientras no haya un ajuste más cercano a la realidad del mercado, la mayoría de los trabajadores dominicanos seguirá dependiendo de horas extra, doble empleo o ingresos complementarios para llegar a fin de mes.

